David Lawrence: Decían que era el ’Magic’ Johnson de Europa, pero resultó que no

David Lawrence: Decían que era el ’Magic’ Johnson de Europa, pero resultó que no
Decían que era el ’Magic’ Johnson de Europa, pero resultó que no

Javier Ortiz Pérez

Con el Taugrés ante el Collado Villalba (Foto: Gigantes).
Con el Taugrés ante el Collado Villalba (Foto: Gigantes).

Es muy recordado lo que dijo sobre David Lawrence Jim McGregor, ex entrenador y su agente: “Es el ‘Magic’ Johnson del baloncesto europeo”. Era buen jugador, sí, pero obviamente exageraba, como se pudo comprobar en el Baskonia de la temporada 87-88, en la que nuestro protagonista de hoy no llegó a acabar la temporada.

Lawrence era elegante, con buen físico (2,06) y tenía una dilatada experiencia en el ‘viejo continente’. Por lo que parece, la comparación con ‘Magic’ venía porque lucía una gran polivalencia, aunque su puesto oficial era el de ‘5’ nato. La realidad inevitable es que en Vitoria resultó bastante decepcionante, siendo sustituido tras 18 encuentros por Nikita Wilson. Promedió 18,3 puntos y 8,1 rebotes en 34 minutos, que está fenomenal a los ojos de hoy en día, pero entonces se pedía más a un americano. Lo más terrible fue su porcentaje de tiros libres, uno de los peores de la historia de la competición: 32 de 89, un 36%.

El problema seguramente fue que ya era veterano para las crecientes exigencias de la competición española. A menudo se le acusó de no tener la suficiente actitud competitiva, pese a que pocos podían discutir su clase con el balón en las manos. Pero en cuanto a intensidad, palidecía en la comparación con su compañero compatriota en el juego interior, que no era otro que el gran Larry Micheaux.

Es una leyenda en la universidad de NcNeese, donde siguió los pasos de su hermano Edmond, recientemente fallecido. Segunda ronda del ‘draft’ de 1980 por Portland Trail Blazers (número 32), no encontró acomodo en la NBA y se acabó buscando el sustento entre Italia (Trieste, Perugia y Mestre) y Holanda (Groningen y Den Bosch). En medio, dio ‘plantón’ al Lucky Canarias, que ya había anunciado su fichaje en 1983. El reto de Vitoria le llegó en mal momento y acabó en Suiza, en Lausana.

Fue llamativo que su último partido, ante el Collado Villalba, lo jugase sabiendo ya que su puesto sería para Wilson. Había empezado bien la temporada, pero poco a poco fue bajando su rendimiento. En esa despedida, pese a que su equipo ganó por 90-81, volvió a ser criticado por sus 13 puntos (5/14 en tiros de dos) y 6 rebotes en 28 minutos.

Pero se había enamorado de Italia y en Italia y allí volvió. No regresó a Estados Unidos, sino que se quedó para siempre en el país transalpino, obteniendo la nacionalidad. Desde 1991 al 2000 llegó a ejercer al mismo tiempo de entrenador ayudante y jugador en Cremona y Pistoia, en este último club rebasados incluso los 40 años.

Después se pasó a los banquillos femeninos, donde consiguió el puesto de técnico jefe en la máxima categoría con Treviglio primero y después en Brescia. En los últimos años ha regresado al mundo masculino.