Marc Torres: El inesperado desembarco en Menorca de un clásico de la EBA catalana

Marc Torres: El inesperado desembarco en Menorca de un clásico de la EBA catalana
El inesperado desembarco en Menorca de un clásico de la EBA catalana

Javier Ortiz Pérez

Con el balón.
Con el balón.

Un único partido en la Liga Endesa para Marc Torres. Fue en la temporada 2005-06 con el Menorca como premio su colaboración en el trabajo diario del equipo. Estaba entonces estaba encuadrado en el filial de Primera Nacional, al que había llegado procedente del Montcada de Liga EBA.

Anteriormente se había criado en la prolífica cantera del Sant Josep de Badalona, donde tocó su primer balón de baloncesto siendo muy niño, con 5 o 6 años, según relata. “Mi hermano mayor jugaba allí, y estaba todos los días viéndolo jugar. Como todos, quería hacer lo que hacia mi hermano”, cuenta Torres. Que el Menorca le reclamase le pilló de auténtica sorpresa. “Fue algo rápido e inesperado”, resume. “Recuerdo que tenía que empezar la pretemporada en Montcada, y justo dos semanas antes, recibí la llamada de Menorca, y en ese mismo momento acepté sin dudarlo”, indica.

Es fácil imaginar la ilusión que le hizo. Y más todavía cuando Curro Segura le dio la oportunidad en el choque ante el Pamesa Valencia del 23 de abril del 2006. “Fue uno de mis mejores momentos de mi trayectoria deportiva, por no decir que el mejor. Entré a falta de un minuto, pero recuerdo que se hizo el minuto muy largo, ya que intentaba disfrutarlo al máximo. La verdad es que fue una temporada muy bonita”, dice. La lástima es que no consiguió anotar aquel día (solamente fueron 34 segundos) y no volvió a disponer de ningún momento más sobre la pista con el primer equipo y regresó a su tierra natal.

En la actualidad, con el Recambios Gaudí Mollet.
En la actualidad, con el Recambios Gaudí Mollet.

Alero de 1,93, todavía sigue jugando, a los 29 años, en el Recambios Gaudí Mollet de la EBA catalana. Torres se ve a sí mismo como “muy versátil, cada vez entendiendo mejor el juego, y sacando ventajas en la lectura de las situaciones. Antes era más explosivo, y sacaba mayor partido al aspecto físico, pero entre lesiones y que nos hacemos mayores...”, comenta entre risas.

En su actual club está contento. Marcha bien clasificado “con un ambiente increíble en el equipo tanto dentro como fuera de la pista. Además, estoy pudiendo disfrutar al lado de dos grandes amigos como Xavi Costa y Ramon Espuña. Creo que no se puede pedir nada más”.

Sus planes para el futuro pasan por “seguir centrado” en su trabajo (coordinador del servicio técnico externo de una multinacional francesa especializada en aparatos dentales), además de “disfrutar cada momento con los amigos y familia. Y por supuesto, con el baloncesto”.