Rashard Griffith: Un ‘grande’ del baloncesto continental al que vimos en decadencia

Rashard Griffith: Un ‘grande’ del baloncesto continental al que vimos en decadencia
Un ‘grande’ del baloncesto continental al que vimos en decadencia

Javier Ortiz Pérez

Gran triplete con la Kinder de Bolonia.
Gran triplete con la Kinder de Bolonia.

Si no el mejor, sí uno de los mejores pívots norteamericanos llegados a Europa en la década de los 90 jugó en Euskadi y Canarias… pero bastante mal. Rashard Griffith tenía bastantes problemas físicos cuando pasó por dos equipos ACB como Tau (2002-03) y Unelco Tenerife (2004-05) y un tercero de LEB, el Calpe (2005-06). Su actuación, aunque ya no se esperaba de él que fuese el jugador dominante de los años anteriores en Turquía y Bolonia, dejó bastante que desear.

Mejor recordar al anterior, al ‘5’ de 2,11 que daba auténtico pánico, tanto en ataque como en defensa. No llegó a jugar en la NBA (número 38 del ‘draft’ de 1995 por Milwaukee Bucks, que lo seguían de cerca en la universidad de Wisconsin), pero porque no quiso, literalmente. La Kinder de Bolonia (equipazo mítico con Rigaudeau, Ginobili, Jaric…) consiguió que los Orlando Magic no lograran igualar su oferta de dos millones de euros.

“Siempre quise jugar en la NBA, pero estaba bien en Europa, con una buena casa, en un equipo ganador, y con más dinero”, ha comentado en más de una ocasión. Absolutamente adorado en el Tofas Bursa, donde pasó cuatro temporadas desde la 94-96 a la 99-2000 con un pequeño paréntesis en el Maccabi, se hizo definitivamente grande en Bolonia, donde se lo arrebataron a última hora al Barcelona. No eran tanto sus números sino su influencia en la pista. Muy recordado su ‘triplete’ liga-copa-Euroliga de la 2001-02.

Muchos problemas en Vitoria.
Muchos problemas en Vitoria.

Pero su reinado no duró demasiado y los problemas de rodilla empezaron a lastrarle cuando todavía no había cumplido los 30. No era fácil mover un cuerpo como el suyo, desde luego.  Su cotización bajó y en Vitoria apostaron por su recuperación en la 2002-03, un poco al estilo que han hecho últimamente con Bourussis, pero no pudo ser: 7,1 puntos y 4,8 rebotes y escasa continuidad. A sus dolores en las articulaciones le siguió un grano infeccioso en el dedo gordo de un pie, una gastroenteritis y una sinusitis que le tuvieron bastantes partidos fuera de combate. Estuvo a punto de ser ‘cortado’ para los ‘playoffs’, pero finalmente salvó el puesto… para poco. El Unicaja dejó fuera al Tau en cuartos (3-2).

Volvió a Italia, a Roma, con poco éxito, y en la 2004-05 en el Unelco Tenerife mejoró lo ofrecido en el Buesa Arena, pero poco más (7,2 y 8,0), con un rendimiento descendente a las órdenes de Gustavo Aranzana. A nivel colectivo, desastre también: penúltimo y descenso.

Se resistió a la retirada con todas sus fuerzas y apuró el basket al máximo. Resultaba increíble verle en la LEB 2005-06 con un equipo de la zona baja de la clasificación que terminaría descendiendo, el Calpe. No podía estar mucho tiempo seguido en pista, pero concluyó la temporada con 8,4 puntos y 6 rebotes en 22 minutos, que se rebajaron al 4, 3 y 12 y en el ‘playoff’ de permanencia. En fin.

De más a menos en Tenerife.
De más a menos en Tenerife.

Para alguien que fue tan grande, tuvo que ser bastante indigno terminar su trayectoria durante tres temporadas una liga modesta como la rumana. Abandonó en el 2010 a los 36 años. Su deterioro llevaba siendo evidente mucho tiempo.

Ha regresado a la zona de Wisconsin, donde espera alguna oportunidad laboral relacionada con el baloncesto. Según dice, no le importaría entrenar, incluso en un sitio que conoce bien como Europa “si surgiese una oportunidad interesante”.

Imagen de 2014.
Imagen de 2014.