Andre Goode: Terminó la temporada 90-91 con el Puleva de Granada ‘de milagro’

Andre Goode: Terminó la temporada 90-91 con el Puleva de Granada ‘de milagro’
Terminó la temporada 90-91 con el Puleva de Granada ‘de milagro’

Javier Ortiz Pérez

Con el Granada.
Con el Granada.

Con más pena que gloria transcurrió la única temporada de Andre Goode en España, la temporada 90-91 con el Puleva de Granada. Aunque en más de una ocasión se comentó que sería cortado, muy al estilo de la época, cuando los americanos debían rendir mucho y siempre, finalmente no fue así.

Herb Blunt fue el damnificado de la floja pareja inicial de extranjeros del equipo andaluz y en su lugar sí que se acertó trayendo a John Ebeling. La presencia de este último como ‘3-4’ pareció mejorar el rendimiento de Goode, que tuvo a partir de entonces menos responsabilidad ofensiva. Se pudo ocupar entonces de lo que mejor sabía: hacerse dueño del centro de la zona con su corpulencia (2,08), aunque a menudo fue acusado de blando.

Participante con la selección USA en la Universiada de 1983 (bronce) y formado en los Wildcats de Northwest, fue escogido en el ‘draft’ de 1985 por los Detroit Pistons con el número 60, pero no llegaría a jugar en la NBA. Esperó su oportunidad en la CBA, curiosamente en otro equipo de la zona, los Detroit Spirits, pero tras pasar por otras franquicias como Maine, Pensacola o Springfield, se resignó a irse a Europa. Primero, a Francia (Saint-Etienne) y después a Italia. En Rímini y Pavía, desde 1987 a 1990, obtuvo cierto prestigio que le abrió las puertas de Granada.

En el pequeño pabellón de Albolote promedió 13,9 puntos y 8,3 rebotes, acabando milagrosamente la temporada, como hemos dicho más arriba. A su favor hay que decir que el resultado final del equipo fue salvar la categoría. Había sido el peor equipo de la primera fase, con solo 9 victorias en 34 encuentros, pero después, en el ‘playoff’ de permanencia, remontó un 2-0 desfavorable contra el Cajabilbao y se salvó.

En la actualidad.
En la actualidad.

Su aventura profesional más extraña llegaría la temporada siguiente, la 91-92, cuando fichó por el Slobodna Dalmacija, nueva denominación de una Jugoplastica de Split que ya no era el gran dominador europeo, despojado de buena parte de sus estrellas. Goode se incorporó al equipo únicamente para disputar la competición europeo, temeroso de acceder a territorio balcánico, donde ya se estaba librando una guerra abierta.

“No planeo cruzar la frontera. Me dicen que es seguro, que no hay batallas en la ciudad, que la lucha está a 100 millas, pero aún así es demasiado cerca para mí”, decía en un reportaje en Los Angeles Times en octubre de 1991. Resulta inhabitual que, después  de unos meses en el Estudiantes de Bahía Blanca argentino en 1992, optase por la retirada. Todavía no había cumplido los 30 años.

En las dos últimas décadas ha vivido en Wisconsin trabajando en distintas iniciativas de índole social, según su perfil de Linkedin. La carrera que estudió estaba orientada a ese campo. Desde septiembre del 2014 es vicepresidente de operaciones y programas del ‘Boys and girls clubs of greater Milwaukee’, una organización no gubernamental que trabaja con chicos con problemas. Pero lo suyo es una cuestión que va más allá de lo meramente profesional, ya que también ha ejercido como voluntario.