Albert del Hoyo: 24 segundos frente al Barcelona y el sueño pendiente de volver

Albert del Hoyo: 24 segundos frente al Barcelona y el sueño pendiente de volver
24 segundos frente al Barcelona y el sueño pendiente de volver

Javier Ortiz Pérez

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Hoy vamos con Albert del Hoyo, uno de esos jugadores que contabiliza un único partido en la Liga Endesa. Fue con el Suzuki Manresa ante el Barcelona en la temporada 2009-2010. Quizás algún día aquellos 24 segundos puedan tener continuidad algún día, porque el chico, un alero de 1,92 que actualmente milita en el Physic Igualada (Liga EBA), tiene solo 23 años. Pero mejor que él nos cuente un poco sobre él en primera persona. Entusiasmo tiene de sobra.

“Tengo muchos recuerdos como jugador y el más bonito y reciente quizás es precisamente el día en que debuté. Pero no es el único. Otro muy bonito es el día que ganamos al Joventut en el Olímpico con el júnior del Manresa o cuando subimos a LEB Plata con el equipo vinculado del Manresa por aquel entonces, el Sant Nicolau. También hay otras vivencias que no me gustaría tener: el reciente fallecimiento de mi compañero y amigo Rasmus Larsen.

Cuando era niño siempre me tocaba quedarme media hora más tarde en el colegio esperando a que mi padre acabara de trabajar, ya que era profesor y yo iba a su ‘cole’. En este rato, veía jugar a fútbol a los niños que hacían extraescolares con ganas de jugar con ellos. Un día me atreví a decirle al entrenador de esos muchachos que si podía jugar y me dijo que me tenía que apuntar, así que decidí decirle a mi padre que me apuntase porque yo quería jugar a futbol. Dijo que no, que el fútbol era un deporte muy sucio y que me apuntaría a baloncesto en el colegio, y así fue. Estuve dos años allí. Y de ahí, a la cantera del Manresa.

Debut en la Liga Endesa defendiendo a Sada.
Debut en la Liga Endesa defendiendo a Sada.

De ahí, al día del debut. Solo había entrenado dos semanas con el equipo. Jaume Ponsarnau  me cogió en el último entreno y me dijo que estaba convocado. Esto ya fue un sueño para mí. La verdad es que iba todo rodado porque en el segundo cuarto ganábamos de 16 o así. Lo recordaré toda mi vida. Después de un ‘2+1’ de Marcus Vinicius vi cómo el segundo entrenador (Aleix Duran) le decía algo a Ponsarnau y después de esta corta conversación, Jaume gritó “¡Albert! ¡Albert!”. Yo no estaba seguro de si me llamaba a mí porque la gente gritaba mucho. Cuando vi que me estaba mirando a mí, me levanté rápidamente, me quité la sudadera y me puse la camiseta por dentro. No me lo creía. De repente me empezó a latir el corazón muy rápido, pero no de nervios, sino de adrenalina y ganas. Había un sector donde estaban los que más animaban al equipo, y por buena o mala suerte tenía un amigo dentro de ese sector. Entonces, cuando me vio, empezó a gritar “Albert del Hoyo, Albert del Hoyo” y todo el sector lo siguió y después se unió todo el pabellón. Fue algo increíble y inimaginable, no tengo palabras para describirlo.

De vez en cuando todavía me pongo el video del partido y siempre pienso lo mismo: qué pequeño eras y qué poco consciente eras de lo importante que fue eso. En el video me veo bien, con muchas ganas y defendiendo a tope, ya que no llego a atacar. Empiezo defendiendo a Víctor Sada. También estaban Juan Carlos Navarro, Pete Mickeal, Erazem Lorbek y Boniface Ndong. A Marcus Vinicius le pitan falta en defensa, y yo tengo la santa vergüenza de pedirla en ataque. Un crío cómo yo debutando en ACB y ya exigiendo una falta. En esa parte siempre me río cuando la veo. Entonces Jaume me cambia porque quedaba un ataque y quería aprovecharlo. Pero perdemos la bola y los últimos segundos de defensa me vuelve a sacar. El cuarto acabó con un tiro muy forzado de Sada y yo me quedo emparejado con el gran Navarro. Eso también fue importante para mí: defender a uno de los mejores jugadores de Europa que ha habido.

Actualmente, sigo viviendo en mi ciudad, Manresa, con mis padres y la perrita Tula, desvinculado ya hace unos tres años del primer equipo del Manresa. Pero sigo jugando en el Physic Igualada. También soy entrenador y llevo un grupo de niños aquí en el mismo club de categoría infantil.

En cuanto a los estudios, estoy en tercero de CAFE (Ciencias de la Actividad Física y Deporte) en la Universidad de Vic. Es decir, para ser profesor de educación física en secundaria, entrenador personal, preparador físico, etcétera. Lo que viene siendo INEF. Realmente estoy muy contento con ese grado y espero acabarlo pronto.

Quiero seguir entrenando muy duro y compitiendo igual para algún día volver estar allí donde estuve y poder quedarme unos años, porque sé que con esfuerzo y constancia lo puedo lograr otra vez, pero siempre teniendo los estudios en paralelo. Desgraciadamente a día de hoy, a no ser que seas una estrella, necesitas tener unos estudios mínimos para poder trabajar de algo cuando termines tu carrera deportiva”.