Alex Reyes: Con el basket en la sangre y abriéndose camino en Logroño

Alex Reyes: Con el basket en la sangre y abriéndose camino en Logroño
Con el basket en la sangre y abriéndose camino en Logroño

Javier Ortiz Pérez

Tras su debut con el Blancos de Rueda Valladolid 2010-11.
Tras su debut con el Blancos de Rueda Valladolid 2010-11.

Alejandro Reyes es hijo de Miguel Ángel Reyes, que disputó 449 partidos ACB entre 1986 y 2000 con Forum Valladolid (dos etapas), Cáceres, Baskonia y Cantabria. Incluso fue ocho veces internacional. Su vástago mayor solamente puede contar dos, ambos con Valladolid en la temporada 2010-11, pero tiene tiempo por delante para aumentar su cuenta: acaba de cumplir los 22 y está en el buen camino arrancando protagonismo creciente en el Cocinas.com (LEB Oro).

En Logroño, en su primer año integrado en la primera plantilla, está aproximadamente 8 minutos en cancha (la pasada logró 16,4 puntos y 7,1 rebotes en 31 minutos, en el filial de EBA). Otro caso de basket en la sangre, aunque Alex, con 2,01, sea un poco más bajo que su padre, que alcanzó los 2,07. Pero tienen estilos similares: les gusta salirse fuera y ser polivalentes. A Alex le gusta jugar como alero, aunque tampoco le importa echar una mano en el interior.

 “Cuando era más crío, escuchaba menos a mi padre. Todo me parecían ataques. Ahora he empezado a hacerle más caso”, reconocía hace unos meses, en una entrevista en El Periódico Extremadura. Solamente ha podido verle en acción en vídeo. “Tengo algún recuerdo de estar en pabellones con él en la pista, pero yo poco pendiente en la grada, haciendo cosas de niño”, apuntaba.

Nació en el segundo de los tres años que su progenitor jugó en el Cáceres, la ciudad en la que también vino al mundo Miguel Ángel, pero ha crecido en Palencia. “Nos fuimos cuando era muy niño y no recuerdo nada de Cáceres, aunque voy todos los años a ver a los abuelos y a más familia que nos queda”, afirmaba.

Debutó en la actualmente denominada Liga Endesa de la mano de Porfi Fisac, anotando un triple ante el Manresa en los cinco minutos de los que dispuso. Después se marchó a Lugo y estuvo bajo la disciplina del Breogán durante tres temporadas. “Estaba asignado al filial de EBA y pude jugar poco en el primer equipo, pero me vino muy bien aquello, acostumbrarme a un nivel de exigencia física”, explicaba. “En Logroño he cumplido en las oportunidades que he tenido, ayudando en lo que he podido. El entrenador me dio confianza y no me fue mal”.

Imagen actual con el Cocinas.com.
Imagen actual con el Cocinas.com.

Paralelamente, estudia Psicología a distancia: “Voy poco a poco, con tranquilidad”. Por detrás llegan Alvaro, de 18 años (integrado en el Quesos Cerrato de Palencia) y el todavía niño Alonso (10). No es de extrañar que hayan salido altos porque, además del padre, su madre, Cuca Abad, también está por encima de la media. “Parece que voy a ser el más bajo de los tres”, se queja Alex a modo de broma.