Victor Alexander: Un ‘center’ que brilló en Vitoria, pero que lo estropeó con su fuga

Victor Alexander: Un ‘center’ que brilló en Vitoria, pero que lo estropeó con su fuga
Un ‘center’ que brilló en Vitoria, pero que lo estropeó con su fuga

Javier Ortiz Pérez

Tau Cerámica 2000-01.
Tau Cerámica 2000-01.

Fue un ‘5’ puro este Victor Alexander, que ofreció dos caras bien distintas en España: muy bien en Vitoria y bastante mal en Málaga, donde llegó como fichaje estrella y acabó saliendo por la puerta de atrás. Eso sí, en el Baskonia tuvo el tremendo borrón de haberse ‘fugado’ antes del decisivo quinto partido de la semifinal liguera ante el Real Madrid, lo que le acabaría costando la eliminación a su club.

Con 2,06, parecía más alto de lo que indicaba su estatura, pero es que era muy corpulento y difícilmente se alejaba de la zona. Así es que resultó una apuesta fuerte y segura cuando lo fichó el Tau en la temporada 2000-01, ya que venía después de muchos años en la NBA y se había aclimatado al baloncesto europeo. Sobre todo lo hizo en Grecia con el AEK (subcampeón de la Euroliga en el mejor momento del equipo ateniense) y el PAOK, y también había pertenecido al Maccabi (doblete).

No era un jugador espectacular, pero sí efectivo, con un gran ‘timing’ para el tapón. Su trayectoria en su país, sin ser brillante, había resultado alentadora: número 17 del ‘draft’ de 1991 por los Warriors, pasó cuatro años en la bahía de Oakland con 8,9 puntos y 4,8 rebotes de promedio en sus 286 partidos en total (155 como titular). Resultó raro que, tras quedarse en blanco con los Knicks en la 95-96, su siguiente equipo fuese el argentino Estudiantes de Olavarria.  “'Estoy satisfecho con mi carrera en la NBA, no tengo nada por lo que lamentarme, aunque uno siempre piensa que lo podía haber hecho mejor”, comentó en su momento.

Pugnando con su excompañero Oberto en el Unicaja 2003-04.
Pugnando con su excompañero Oberto en el Unicaja 2003-04.

Merecía buenos contratos en el ‘viejo continente’ y los obtuvo, siendo un jugador enormemente rentable para sus equipos. En Vitoria --a pesar de que llegó fuera de forma y de que en principio se echó atrás de su fichaje porque no había ningún colegio en inglés para sus hijos-- le señalan incluso como uno de los cinco mejores norteamericanos de siempre, según el experto en la historia del club Rubén Gazapo. A sus buenas actuaciones le faltó algún título a nivel global: se quedó con la miel en los labios en la primera edición de la actual Euroliga tras perder aquella encarnizada final a cinco partidos ante la Kinder de Bolonia. Respecto a la Liga, resulta casi morboso imaginar el enfado de Dusko Ivanovic cuando se enteró de que, justo antes del choque decisivo de semifinales ante el Real Madrid, el jugador se había marchado sin permiso a su Detroit natal, supuestamente por un infarto que había sufrido su padre.

Eso, obviamente, le costó la renovación. La siguiente campaña jugó, aunque pocos minutos, en la NBA, con los Detroit Pistons, y regresó a Europa en la 2002-03 para hacer otro gran año con el CSKA de Moscú. El Unicaja echó el resto a nivel económico por él entonces, pero aquello fue un desastre y ambas partes acordaron rescindir el contrato después de ocho encuentros, volviendo el jugador, que estaba visiblemente incómodo, al CSKA. “Soy uno de los mejores pívots de Europa. Entiendo que muchos jugadores van a venir a por mí, a defenderme y demostrar que no soy tan bueno, pero estaré preparado para eso. Va a ser una competición muy dura porque en esta liga hay jugadores interiores muy buenos”. Sus ambiciosas palabras durante su presentación en Málaga quedaron en papel mojado.

La siguiente sería su última campaña en activo, arrancando unos últimos dólares en Arabia Saudí con 36 años. Desde su retirada está involucrado en distintas causas sociales, sobre todo con la Pro Basketball Alumni, una asociación formada en su mayor parte por antiguos jugadores de la NBA.

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