José María Balmón: Central reconvertido a pívot

José María Balmón: Central reconvertido a pívot

Javier Ortiz Pérez

Manresa, una de sus dos experiencias en la élite.
Manresa, una de sus dos experiencias en la élite.

Un caso un poco ‘retro’ el de José María Balmón, que no empezó a jugar al baloncesto hasta bien crecidito, con 17 años. Esto pasaba más en los 70 y los 80, cuando nuestro deporte estaba menos extendido, pero no avanzados los 90, como sucedió con él. No es de extrañar que, como él mismo destaca, no esté “quemado”  a los 34 y que siga en las pistas con muchas ganas. Ahora es uno de los mejores jugadores del grupo D de la Liga EBA con el equipo de La Línea de la Concepción (18 puntos, 10 rebotes y 25 de valoración).

Para él, es lo más parecido a un regreso a sus orígenes, ya que nació en la vecina Algeciras. Eso sí, con dos años se trasladó a Madrid con sus padres por motivos laborales, pero seguía pasando los veranos en la localidad gaditana. “Me atraía venir aquí a jugar, a la expectativa de un proyecto laboral que se está gestando, y sigo disfrutando mucho del basket, aunque también hay que tenerle un respeto a la profesión porque la gente se regala”, afirma.

Su carrera es extensísima desde aquel 1997 en la que fue a las pruebas del Juventud Alcalá, sin apenas haber cogido nunca un balón de baloncesto. Lo suyo, asegura, era el fútbol y el fútbol sala, que llegó compatibilizar con el basket. “La verdad es que lo hice por acompañar a un amigo a la selección de las categorías inferiores y al final a él lo descartaron y yo me quedé”, recuerda. Desde entonces, aquí y allá, sobre todo en LEB Oro (Complutense, La Palma, Plasencia, Palma, Breogán, Alcázar), pero también Plata (Gijón, Las Rozas, Guadalajara, Getafe) y EBA (Estudiantes B, Azuqueca y el actual Unión Linense).

Defendiendo a Otis Hill con la Universidad Complutense en el 2003.
Defendiendo a Otis Hill con la Universidad Complutense en el 2003.

Eso, obviamente, sin olvidar sus dos temporadas en la Liga Endesa, “sin mucho tiempo en pista, pero compensado eso por ser una gran experiencia”. Entre el Cajasol 2006-07 y el Manresa 2008-09 totalizó 115 minutos en 35 partidos (35 puntos y 7 rebotes). “No me arrepiento y repetiría. En Sevilla fue un honor estar con Manel Comas y jugadores como Demetrius Alexander. Y en Manresa quizás los primeros meses fueron complicados, pero después tengo un gran recuerdo de la forma de trabajar de Jaume Ponsarnau. De hecho, este verano he estado hablando con algún equipo de la Liga para volver, pero al final no pudo hacerse”, confiesa.

¿Jugando? Balmón es un tipo duro, fuerte y nada mal dotado técnicamente. Se ha convertido en casi un obseso de la preparación física, ejerciendo como entrenador personal e incluso montando una empresa de electromusculación. “Me conservo realmente bien y me gustaría seguir con mi carrera mientras pueda. Llevo dos años intentando ir a jugar a la liga australiana para mejorar también el inglés, pero es un mercado muy difícil”, dice.

El tipo que pasó de central (debía ser un espectáculo con sus 2,04) a pívot considera positivo haber empezado tarde: “Muchos de los que han sido mis compañeros se tuvieron que retirar antes por lesiones. Yo me encuentro muy bien”.

Presentación con el Unión Linense Baloncesto, su actual club.
Presentación con el Unión Linense Baloncesto, su actual club.