Ime Odouk: Enamorado de España (y las españolas)

Ime Odouk: Enamorado de España (y las españolas)

Javier Ortiz Pérez

En su época de jugador.
En su época de jugador.

Muchas veces la imagen que da un jugador en la pista no se corresponde con su personalidad. Ime Oduok, nigeriano formado en Estados Unidos, era todo fuerza bruta en la pista, casi un culturista sin un gramo de grasa en su esculpido cuerpo. Con dos metros justos, jugaba por dentro tirando de físico, lo que le sirvió para ser muy útil en muchos equipos españoles. Jugó tanto en la actualmente denominada Liga Endesa (tres etapas en Fuenlabrada, además de Pamesa Valencia y León, siempre como ‘temporero’) como en la LEB Oro (Gijón, Los Barrios, Melilla y otra vez Fuenlabrada, ya con un papel más protagonista). Sin embargo, fuera de la cancha era un tipo educado, refinado. Lo sigue demostrando en la actualidad con las emotivas reflexiones que nos ha enviado desde California, donde se dedica sobre todo al negocio inmobiliario.

“¿Por dónde empiezo? Tengo recuerdos muy profundos sobre España. Podría escribir varios libros hablando de mi experiencia allí.

Para empezar, hay ciertos aspectos de la cultura española que conecta mis raíces: similitudes en el deporte (como el fútbol), la comida, la familia… Eso me permitió aclimatarme bastante fácilmente cuando llegué. El mayor desafío que tuve que afrontar fue la barrera del idioma, que conseguí superar por mi pasión por el fútbol. Leía ‘Marca’, ‘As’ y ‘El Mundo Deportivo’ a diario aunque no entendía nada. También cogí el hábito de ver partidos y noticiarios para ir cogiendo el español más rápidamente. Mis compañeros de equipo y amigos también jugaron un papel importante enseñándome.

Intentando anotar en el León.
Intentando anotar en el León.

Todas las ciudades donde viví y jugué fueron espectaculares, en parte porque yo me abrí a ellas para disfrutar de cada cosa que podían ofrecerme. Desde luego, mi conocimiento limitado de la historia de España me dificultó de un modo u otro aprovecharlas del todo. Me gustó tanto el país que llegué a pensar en nacionalizarme, algo que finalmente no llegué a hacer. Trabajé con grandes profesionales, como Ramón Fernández, a quien estoy contento y orgulloso por poder considerarle mi amigo. Cada equipo en el que jugué me dio la oportunidad de formar una amistad para siempre.

Adaptarme a la liga española fue un gran desafío, lo más duro para mí, y me llevó varios años terminar de hacerlo. El estilo y en general la cultura que hay en España y en Europa es claramente diferente a la que existe en Estados Unidos. Una vez que cambié mi mentalidad, aunque no del todo, empecé a disfrutar más del juego.

La mejor parte de esta experiencia fue la gente a la que traté a diario y de la que me hice amigo. Cuando pienso en España, me acuerdo de todos esos hombres y mujeres que me ayudaron sin pedir nada a cambio, gente generalmente cálida, amable y cariñosa conmigo. Al final de cada temporada, lo más difícil de cambiar de equipo era dejar atrás a los amigos que había hecho en los sitios. Cuando hacía las maletas, me resultaba muy difícil llevarme también mi corazón, que se quedaba atrás.

Mi honesta opinión sobre mi carrera allí es que nunca estuve cerca de desarrollar el cien por cien de mi potencial. Fue solo un cuarto del jugador que podía haber sido.

Ahora vivo en Los Angeles y estoy involucrado en distintos negocios, sobre todo en el inmobiliario. No he formado todavía una familia. No puedo terminar sin mencionar que las mujeres españolas son las más hermosas del mundo. ¡De lo que más me arrepiento es de no haberme casado con una de ellas!

Actualmente, en Los Angeles.
Actualmente, en Los Angeles.