Martynas Andriuskevicius: Recuperado del horror

Martynas Andriuskevicius: Recuperado del horror

Javier Ortiz Pérez

En los Cleveland Cavaliers.
En los Cleveland Cavaliers.

Viene historia dura. El 21 de diciembre del 2007, Martynas Andriuskevicius volvió a nacer. O casi. El brutal puñetazo que recibió de su compañero Awvee Storey en un entrenamiento marcó una carrera que tuvo, posteriormente, buenos momentos defendiendo la camiseta del Lucentum Alicante. Era un jugador útil por sus 2,18 de estatura, aunque no llegó tan lejos como podía esperarse, quizás influido por aquel terrible momento.

Andriuskevicius y Storey jugaban en los Dakota Wizards de la NBDL. El lituano había sido enviado allí por los Chicago Bulls con la intención de que se ‘foguease’. Criado en la excelente cantera del Zalgiris, el chico tenía toda la vida profesional por delante, con 21 años y tras su puesto 44 en el ‘draft’ del 2005 (Orlando Magic). Storey le atizó un derechazo en la mandíbula después de que se quejase que Martynas estaba utilizando los codos con excesiva agresividad. Nuestro protagonista cayó al suelo, se golpeó la cabeza y, en medio de convulsiones, tuvo que ser trasladado a un hospital.

Celebrando el ascenso en 2008 con el Lucentum Alicante.
Celebrando el ascenso en 2008 con el Lucentum Alicante.

El diagnóstico fue fractura de cráneo, una conmoción cerebral severa y un hematoma de dos centímetros en el lado izquierdo de la masa encefálica. Corrió el peligro de quedarse ciego, perder el habla y, por descontado, volver a jugar al baloncesto, pero su evolución fue muy positiva, pese a los fuertes dolores de cabeza.

Esa misma campaña, increíblemente, pudo volver a las pistas, mientras que Storey era suspendido para todo el año, aunque Andriuskevicius renunció a presentar cargos a nivel judicial contra él. Fue activado por los Bulls para los ‘playoffs’, pero no llegó a disputar ni un minuto. Sí lo había hecho anteriormente con los Cleveland Cavaliers de su referente, Zydrunas Ilgauskas, pero poco (seis partidos). Al menos le queda el dato curioso de que es el apellido no compuesto más largo de la historia de la NBA.

Buscó nuevos horizontes en España el siguiente verano. Estuvo probando 15 días con el Joventut, que lo desechó, y encontró acomodo en la LEB con el Lucentum Alicante. En la primera campaña allí pasó algo inadvertido, pero en la segunda fue importante para subir a la actualmente denominada Liga Endesa con sus 9,5 puntos y 5,9 rebotes en 21 minutos. Un tipo de su talla se hacía notar, aunque en ocasiones le faltase un poco de energía y, sobre todo, de peso.

Machacando la canasta.
Machacando la canasta.

En sus dos campañas siguientes, ya en la máxima categoría, se mantuvo más o menos en la misma línea, lo cual no deja de ser una excelente señal: 8,3 puntos y 5,1 rebotes en 21 minutos. A su repertorio de tapones y mates hasta añadió algún triple (16 de 33 en total, un 48% que no está nada mal).

Aquel verano del 2010 hasta ganó el bronce en el Mundial de Turquía con Lituania. Después nunca consiguió la misma estabilidad que en Alicante: ha jugado en Grecia (PAOK), Polonia (Starogard Gdanski), Alemania (Mitteldeutscher), en su propio país (Neptunas Klaipeda) y, la pasada campaña, en el Temp-Sunz ruso. En esta no ha encontrado equipo y es posible que, cerca de los 30, se esté planteando su retirada.

¿Y Storey? ¿Qué fue de él? Tras un historial conflictivo de arrestos y demás jaleos durante gran parte de su carrera, dejó el baloncesto en el 2010 (su último equipo se localiza en Filipinas). Ahora trabaja en causas sociales promovidas por uno de sus equipos en la NBA, los Washington Wizards.