Xavi Costa: Hijo de un ‘clásico’ y habitual en EBA

Xavi Costa: Hijo de un ‘clásico’ y habitual en EBA

Javier Ortiz Pérez

En acción.
En acción.

Xavi Costa, hijo de uno de los mejores bases defensivos de la historia del basket español, Quim Costa, siempre ha respirado baloncesto en casa. Su testimonial debut en la Liga Endesa en la temporada 2009-10 con el Suzuki Manresa es uno más de un buen puñado de momentos relacionados con la canasta y que se prolongan hoy en día con el Mollet, en EBA. Seguro que su carrera no es tan brillante como la de su progenitor, pero merece la pena que él mismo nos la cuente.

“Siendo de Badalona  y con el apellido Costa, no es difícil  de entender que a los pocos meses de vida ya me paseasen por pabellones de baloncesto. Quizás por este motivo, justo antes de cumplir los tres años, empecé en la escuela de básquet del Sant Josep de Badalona a ir tras el balón.

Justo antes de terminar un campus de verano del Barça me hicieron la propuesta de formar parte del cadete azulgrana. Acepté sin pensarlo y con mucha ilusión por el nuevo reto. Al incorporarme noté un cambio importante en las horas de dedicación, y costó poder compaginar baloncesto y estudios, teniendo que hacer algún sacrificio para poder seguir rindiendo al máximo. Allí tuve la suerte de coincidir con una generación de grandes jugadores que en seguida se convirtieron en una “familia” para mí.  Además pude crecer como jugador de la mano de los mejores entrenadores del país donde su principal objetivo no era quedar campeones de España, sino el de formar a jugadores para que llegaran lo más alto posible.

Debut en la Liga Endesa con el Manresa.
Debut en la Liga Endesa con el Manresa.

Guardo un recuerdo muy bonito tanto del día del debut ACB contra el Fuenlabrada, como el de todo el año que estuve con el primer equipo del Manresa. A pesar de ser demasiado mayor para estar vinculado, realice todo el año doble dinámica con el Sant Nicolau y el Manresa. Intentaba ayudar a que el equipo entrenara mejor y una vez la Liga EBA finalizó, Jaume Ponsarnau me agradeció el trabajo hecho, dándome la oportunidad.

Para mí, supuso cumplir un sueño que tenia de pequeño, la guinda a un pastel que había sido, el privilegio de poder compartir vestuario con los Montáñez, Sanmiguel, Grimau, Alzamora….

Ese mismo final de temporada finalicé mis estudios de ingeniería de telecomunicaciones y tuve que decidir entre seguir apostando por la dedicación absoluta en el baloncesto o aceptar alguna de las ofertas de trabajo que tenia sobre la mesa. Me decante por la segunda opción y seguir jugando en EBA (visto ahora a posteriori, una decisión muy acertada), guardando esa temporada como muy especial.

¿Ahora? La verdad es que estoy sorprendido muy positivamente, ya que después de cuatro fases de ascenso conseguidas con el Sant Nicolau, y poner el club en lo más alto de la liga EBA, en el Mollet el recibimiento ha sido espectacular. Me he adaptado muy bien y el grupo humano es fenomenal.  Vamos muy bien en el grupo C-A, cuando el objetivo en septiembre era la permanencia, y ahora la ambición nos hace aspirar a más. El club tiene estructura de ser uno de los grandes, con pasado en Primera Nacional,  y con gente que sabe cuál es la realidad de club y hacia donde hay que ir.

En su equipo actual, el Mollet.
En su equipo actual, el Mollet.

Siempre he sido un poco jugador comodín en función de la plantilla que hemos tenido. Por defecto, soy un base alto (1,92), con buena lectura y que con los años aprendes a controlar el ritmo. Pero puedo jugar en cualquier de las posiciones exteriores. Me encanta el juego natural, sin sistemas de ataque, y donde la parte más pura del baloncesto tiene su esencia, donde la compenetración con el compañero, las buenas decisiones, la alegría y generosidad aparecen constantemente. Son aquellos momentos en que una canasta sin que haya habido pizarra hace levantar a todo el banquillo para celebrarlo y los cinco en pista se sienten actores principales de la canasta conseguida.

Con los años también aprendes a dirigir y liderar dentro la pista, a no dejar de comunicarte en defensa y a que todo el mundo se sienta importante en ataque. Nunca me ha gustado la idea de haya alguien que se esfuerce más que yo en los entrenamientos, y si la idea de ser un ejemplo para los más jóvenes.

Para el futuro no espero grandes cambios. Seguir jugando en EBA  y poder compaginarlo con mi trabajo de ingeniero, aportando a la liga todo el baloncesto que llevo dentro. Quiero seguir aprendiendo de entrenadores y compañeros, ya que el proceso de aprendizaje no termina hasta que te retiras, y espero que el cuerpo y las lesiones me respeten y de esta manera ese día aún esté lejos. A corto plazo estrenaré paternidad y algún día me veré obligado a cambiar la pista por la grada”.