Carlos Braña: El base estudiantil ‘invicto’

Carlos Braña: El base estudiantil ‘invicto’

Javier Ortiz Pérez

Con el Plasencia (Foto: El Periódico Extremadura).
Con el Plasencia (Foto: El Periódico Extremadura).

Hay un dato que llama la atención sobre Carlos Braña: se trata del jugador en la historia de la ACB que más partidos ha jugado sin conocer la derrota, un total de nueve entre las temporadas 97-98 y 98-99 con el Estudiantes. Menudo 100% de victorias. ”Aún estoy esperando el reconocimiento…  De todas formas ¡hubiera preferido un 70% jugando 700 partidos, la verdad!”, comenta sobre lo que no deja de ser una anécdota estadística.

Braña era un base genuino producto del Ramiro de Maeztu, colegio donde estuvo desde 1º de EGB. “A mi padre le encantaba el baloncesto. Había pocas posibilidades de que no empezara a jugar… En la casa de mis abuelos en la sierra ya jugábamos bastantes pachangas en familia. Recuerdo que empecé a jugar en 3º de EGB con los chicos de la escuela de 4º y de ahí, pasando por todas las categorías hasta ACB. Pero realmente fue mi padre el que me empujó, apoyó e inspiró para llegar al ACB. A mí me encantaba, pero era él le apasionaba. Siempre le estaré agradecido por la dedicación que tuvo conmigo y su manera de educarme. Siento que gracias a él soy la persona en la que me he convertido. Además, por supuesto, de otras muchas y buenas influencias que he tenido”, cuenta.

Según su visión, divide su carrera en dos partes: “la primera desde que empecé en la cantera de Estudiantes hasta que llegué al primer equipo y la segunda, de ahí en adelante”.

Muy joven, entre Nacho Azofra y Alex Escudero (Foto: Gigantes).
Muy joven, entre Nacho Azofra y Alex Escudero (Foto: Gigantes).

“Tuve la suerte de crecer como jugador/persona en la cantera de Estudiantes y lo recuerdo con mucho cariño. Año tras año evolucionabas en todos los aspectos de la vida y del deporte. Desde el primer entrenador que tuve, Miguel Humanes, hasta Pepu Hernández en ACB, pasando por Jose Asensio, José Luis Guerrero, José Castellano, José Ortiz y Ángel Goñi además de todos los compañeros que tuve, ibas aprendiendo y quedándote con las cositas que creías que más te enriquecían. Tanto técnica y tácticamente como en la formación como individuo. Quizás me tendría que haber quedado con alguna cosilla más… En fin, un periodo enriquecedor y de evolución constante”, analiza sobre su formación.

Después, conoció todas las categorías federativas aquí y allá: LEB (Córdoba, Coruña), LEB-2 (Plasencia, Guadalajara, Doncel, CB Canarias), EBA (Segovia, Geridonte, Ciudad Real), Bronce (Torrevieja)… Hasta tuvo experiencias en Francia y Portugal. “Fue bastante decepcionante en la parte deportiva. Como experiencia fue muy enriquecedora. Tanto por todos los sitios donde he vivido y viajado, como por las experiencias buenas y malas y la cantidad de gente que he conocido. Deportivamente, por decirlo de alguna manera, tuve un punto de inflexión que me llevó a decrecer continuamente”, dice con autocrítica.

Según él, la clave de esta ‘cuesta abajo’, “además de otras circunstancias” fue, citando a Joaquín Sabina, que “nunca supe templar la guitarra que embrida mi potro. Nunca conseguí centrarme en mi carrera ni canalizar todas mis aptitudes para ser un gran jugador. ¡Ni mis actitudes tampoco! Nunca supe tomar las mejores decisiones y mi “guitarra”, que la tocaba yo, nunca marcó el ritmo adecuado”.

En la actualidad.
En la actualidad.

Sí tiene palabras positivas hacia todas aquellas ciudades, equipos, entrenadores, compañeros y gente que conoció en su etapa como jugador. “Es lo que hace que me sienta orgulloso de la carrera que he tenido”.  “Creo que era muy competitivo, lo cual es fortaleza, pero quizás excesivamente, lo cual es debilidad, con buena visión de juego y facilidad para dirigir al equipo. Creo que nunca llegué a madurar como jugador. Puede que en los últimos años sí lo hiciera, pero ya era demasiado tarde. Probablemente siempre pensé que debería haber triunfado y estar en equipos y ligas superiores y eso siempre me penalizó”.

En la actualidad trabaja en la web muchoviaje.com. “No le puedo pedir más a la vida. Enamorado hasta las trancas de mi mujer, esperando mi primer hijo para 2016  y creo que reconocido en mi trabajo. Además, todo lo que me rodea, tanto familia como amigos, es perfecto. Siempre hay cosas que pueden y deben mejorar, pero gracias a todo lo vivido como jugador, espero paciente pero con trabajo constante a que vayan llegando”, apostilla.