Joe Ward: Fuera… pese a 20 puntos partido

Joe Ward: Fuera… pese a 20 puntos partido

Javier Ortiz Pérez

En sus meses en Granollers (Foto: Gigantes).
En sus meses en Granollers (Foto: Gigantes).

Joe Ward es un ejemplo claro de lo fácil que se tenía antes el ‘gatillo’ con los americanos, a finales de los 80. Resulta que el tipo promediaba 20,5 puntos por partido en el Cacaolat Granollers de la temporada 87-88 pero fue cortado después de once partidos para dar entrada a Tom Sheheey. Y lo estaba haciendo realmente bien, que conste.

La explicación es que seguramente el equipo necesitaba a un jugador más interior. Sheehey era más un ‘3-4’ y resultó un acierto, pero con Ward también tuvo buen ojo Manel Comas, el entrenador del equipo catalán entonces. Había sustituido a su vez a Charles Bradley, que había salido del equipo por agredir a ‘Indio’ Díaz en la jornada inaugural.

Era el mismo tipo de jugador: muy valiente de cara al aro, gustándole coger la responsabilidad. Con 1,97 era rápido, aunque no de una gran técnica. Extrañamente en alguien de sus características, también ofrecía un buen sacrificio en defensa. Tampoco abusaba el triple, resolviendo más bien en penetraciones y tiros a media distancia.

Tras haber completado cuatro buenos años en la universidad de Georgia (su estado natal), ‘Jumpin’ Joe Ward fue escogido en el ‘draft’ de 1986 por Phoenix Suns en el puesto 30 (solamente cuatro por detrás de Dennis Rodman, por cierto). No llegaría a jugar en la NBA y sí mucho en la CBA, lo que entonces se llamaba con cierto desprecio la ‘liga comercial’. Pero de ahí salieron muchísimos buenos jugadores para España.

Tuvo un gran estreno contra el Estudiantes (37 puntos) y a partir de entonces sufrió algunos altibajos (18-6-26-13-6-23) hasta batir su propio récord contra el Caja de Ronda, al que le hizo 38. Luego, 11, 21 y finalmente 27 en la victoria ante el Oximesa Granada. Por lo que se publicó entonces, su relación con Comas no era buena y la directiva, que no estaba a favor del cambio, acabó cediendo.

Recientemente, en una visita benéfica a un hospital.
Recientemente, en una visita benéfica a un hospital.

En la 88-89, nuestro hombre protagonizó marcas para el recuerdo en la liga de Filipinas. Jugando para el Añejo Rum consiguió la astronómica cifra de 78 puntos en un encuentro (en su debut se había quedado ‘solo’ en 55).  En aquellos años de locura anotadora dejó un enorme cartel en las islas, donde después ha ejercido como entrenador.

La de Granollers no fue su única aventura española. Tras pasar por el Reims francés, en la 92-93 fichó por el Udea Algeciras, equipo de Primera B en el que también dejó su huella como encestador implacable, además de integrarse muy bien. Fue uno de sus últimos equipos antes de regresar a Estados Unidos, donde también ha sido entrenador personal y participado en campus.