Jordi Aparicio: Más valores que oportunidades

Jordi Aparicio: Más valores que oportunidades

Javier Ortiz Pérez

Santa Coloma 91-92.
Santa Coloma 91-92.

Jordi Aparicio pertenece a ese ‘club’ de jugadores que constan con un solo encuentro en la actualmente denominada Liga Endesa. Ocurrió en el ya lejano 1990, en un partido de los cuartos de final de los ‘playoffs’ entre el Grupo IFA Granollers y el Barcelona. Élhabía llegado al Granollers procedente del Adepaf Figueres y echaba una mano en los entrenamientos siendo apenas un junior. Los azulgranas ganaron con tremenda rotundidad (101-64, habría que ver la cara de Manel Comas ese día), pero a Aparicio siempre le quedará el recuerdo de que aquel día, aunque fuese durante unos minutos, se asomó a la máxima categoría.

“Lo viví con muchos nervios, jugué pocos minutos y solo pensaba en hacer algún punto”, apunta. Su par de intentos a canasta en los apenas cuatro minutos que estuvo en cancha no tuvieron éxito y ya no habría más oportunidades en el futuro, lamentablemente. Fue su última campaña en el equipo vallesano.

“Fue un momento especial que entendí un premio al esfuerzo de mucho tiempo y entrenamientos”, añade sobre aquella tarde. Después jugaría en varios equipos catalanes en Primera B, en el Santa Coloma de Gramanet y el Tarragona. Después de alguna otra experiencia regresaría al Adepaf Figueres, donde fue campeón de su liga en Girona, al tiempo que completaba su formación universitaria. Todo hasta que una lesión le obligó a dejar el baloncesto.

En la pista, se trataba de un ‘4’ que lucía un buen tiro desde 5 o 6 metros, “pero me faltaba físico, más altura y peso para poder jugar en ACB en esa posición”, reconoce. Está en 2,02 de estatura. Su progresión a tener espacio como ‘3’ nunca llegó a completarse.

En acción.
En acción.

Estar en el baloncesto profesional unos años le aportó mucho, en cualquiera de los casos. “Fue una muy buena experiencia. Afectó positivamente a mi carácter como persona. Me dio unos valores entre los que citaría la competitividad,  el juego en equipo y la superación”, señala.

Aparicio nació en Figueres y vive en otra localidad de la provincia de Girona, Vilafant. Trabaja como economista. Y mantiene relación con el baloncesto en la actualidad. “Mis tres hijos juegan y espero que sean mejores que el padre”, comenta entre risas. Se le ve un tipo de muy buen humor, aunque algo pudoroso.

Imagen actual.
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