Mike Davis: Intimidador (en todos los sentidos)

Mike Davis: Intimidador (en todos los sentidos)

Javier Ortiz Pérez

Ante Romay en una semifinal copera.
Ante Romay en una semifinal copera.

En ocasiones, un solo instante marca la carrera de un jugador, le pone una etiqueta indeleble y hace que cualquier conversación sobre él se refiera aquel momento, ya sea afortunado o desgraciado. Ocurre con claridad con Mike Davis, el pívot norteamericano recordado sobre todo y ante todo por protagonizar la pelea con Juanma Iturriaga y Fernando Martín en el segundo partido de la final de la primera Liga ACB, la 83-84. Hablemos de eso y hablemos de más cosas sobre él.

A Davis no le hacía falta una trifulca así para ser identificado como un jugador duro, un interior de esos que va al choque y que responde casi cualquier acometida. En los 80 no era tan habitual un físico como el suyo, que en las fotos ya se puede ver que es como muy “actual”. Estaba en 2,06. No era un estilista, pero sí podía anotar, sobre todo tras rebote ofensivo y casi siempre en la zona. Tampoco se le pedía mucha contribución ofensiva en un Barça que generaba gran parte de su ataque en el mágico tridente exterior Solozábal-Epi-Sibilio. Lo suyo era defender, taponar, chocar… Eso que nadie quiere hacer.

Vistió de azulgrana ya maduro, con 27 años. Tuvo una etapa universitaria complicada, pasando de Shaw College a Mercer County y de ahí a Maryland, y después estuvo cuatro temporadas en Italia, tres en Roma (78-81) y una en Nápoles (81-82). Fue entonces cuando consiguió un hueco en los Knicks. Aunque solo fuesen ocho partidos, supuso una auténtica ‘rareza’ porque no había entrado en el ‘draft’. Y entonces había un montón de rondas.

A Barcelona llegó en 1983 y en su primer año fue subcampeón de Europa, Copa y Liga. Ahora es cuando hay obligatoriamente que ver el vídeo del incidente de la final. Se ha analizado un montón de veces, pero básicamente es lo que se ve: sin que el balón esté por medio, ‘Itu’ le clava un codazo a Davis, que responde con un espectacular puñetazo. Y Martín, que era quien estaba defendiendo al americano, no tercia para poner paz, sino para empujar. Se montó una bronca fenomenal y los tres fueron descalificados.

Anotando con el IFA Granollers 90-91 (Foto: Gigantes).
Anotando con el IFA Granollers 90-91 (Foto: Gigantes).

El Barça ganó el partido en la prórroga e igualó la serie, que entonces era al mejor de tres. Sin embargo, no quiso presentarse al choque decisivo, descontento con la decisión del Comité de Competición de sancionar solo a Iturriaga y a Davis y no a Martín. El Madrid ganó el partido por 2-0 y se llevó el título.

El rendimiento de nuestro protagonista fue bueno y continuó la siguiente campaña, en la que se desquitó de los subcampeonatos con el título de la Recopa, aunque los dos títulos nacionales se tiñeron de blanco. No habría una tercera temporada azulgrana porque engrandeció su ‘leyenda’ tras golpear a Josep Maria Margall en las semifinales ligueras. Once partidos de suspensión.

Buscó acomodo en Francia, en el Limoges, y en Italia (Udine, Pavía y Treviso). Manel Comas le recuperó para el basket español cinco años después, en el IFA Granollers de la 89-90. Tenía ya 33 años y proclamaba a los cuatro vientos que había madurado, pero seguía jugando duro. La pena fue que no pudo concluir la campaña por lesión. Se cerraban así 127 partidos ACB con 12,4 puntos y 8,4 rebotes en 31 minutos.

No hay muchas pistas sobre su vida actual, aunque por lo que parece pasa bastante tiempo en Italia y México. Resulta tremendo para los que peinamos canas (o simplemente no peinamos nada) darse cuenta de que el próximo verano cumplirá nada menos que 60 ‘añazos’. Hubiese estado bien charlar con él un rato.

Amigable reencuentro con Iturriaga.
Amigable reencuentro con Iturriaga.

Al menos tenemos a Iturriaga, que escribió sobre la emblemática pelea en el 2009. Contaba con detalle e ironía cómo ambos se habían reencontrado, hablado amigablemente y hasta posado a modo de broma, en plan ‘pelillos a la mar’: “Si no llega a ser por Fernando Martín, mi cabeza estaría ahora despegada de mi cuerpo. Pero el tiempo lo cura todo, sobre todo cuando había bien poco que curar. Hace un par de años, el Barça, con 15 años de retraso, homenajeó al gran Iñaki Solozábal. Nos invitaron a algunos de sus más ilustres compañeros y adversarios. Después nos llevaron a todos al Salón París del Nou Camp. Se llama así en memoria de la Champions ganada en el 2006, y una foto enorme, que es la que se ve en la foto que colgué, ocupa casi toda una pared. En ese idílico entorno para alguien que jugó 12 años en el Madrid se produjo el reencuentro. Mike Davis, en aquella época un personaje muy dado al cortocircuito cerebral (que se lo pregunten también a ‘Matraco’ Margall) ahora se ha convertido en un tipo entrañable. Vive (¡alucina!) en la Rivera Maya de México, cerca de Cancún, donde tiene un chiringuito (al que por supuesto nos invitó) donde se escucha mucho música reggae y se hace lo que se hace en los sitios donde se escucha mucha música reggae. Vive como dios, reparte abrazos a diestro y siniestro y no se le quita la sonrisa de la boca. Un pedazo de crack. Voy a tener que ir a visitarle”.