Joan Faner: La velocidad como remedio

Joan Faner: La velocidad como remedio

Javier Ortiz Pérez

En la 2010-11 con el Menorca.
En la 2010-11 con el Menorca.

Ves a Joan Faner y piensas en otra época, anterior a los años 90, cuando los bases medían 1,80 y pico o incluso menos. El actual jugador del Amics de Castelló está en 1,74 aproximadamente, lo que sin duda condiciona su juego. Pero no necesariamente para mal. Ahí le tenemos haciendo una muy buena temporada en una categoría exigente como la LEB Oro, disputando muchos minutos como titular.

Faner es de Ciutadella, en la zona oeste de Menorca, y debutó en la temporada 2010-11 con el equipo que llevó la bandera de la isla durante varios años. Era un chico muy joven, todavía en formación, y aquello seguro que le sirvió para los frutos que está recogiendo ahora. Le queda carrera por delante porque el pasado mes de noviembre cumplió los 25 años.

Fue ante el CAI Zaragoza un 5 de diciembre del 2010. “Paco Olmos, faltando pocos segundos, me dijo que saliera para defender a Van Rossom y le hiciera una falta. Aunque fuera poco tiempo, resultó muy satisfactorio”. También jugó ante el Real Madrid unos meses después: en tres minutos le dio tiempo a hacer un ‘2+1’.

Aquel tiempo rodeado de jugadores de élite le marcó para siempre, le aportó unos valores de los que dice estar orgulloso. De Diego Ciorciari debió aprender mucho. “Es una experiencia que te ayuda en lo personal, en el día a día, en rutinas, en mejorar porque tienes delante a jugadores con mucho nivel y calidad. En cuanto a esfuerzo te empuja muchísimo”, comenta Faner.

En su actual club (Foto: Amics Castelló).
En su actual club (Foto: Amics Castelló).

Sus inicios en el basket se remontan a cuando era muy niño. “Estaba jugando al fútbol y un entrenador me vino a ver. Me dijo que lo mío no era eso, sino el baloncesto. A partir de ahí empecé en las canchas del colegio. Tenía seis años y jugaba con los de ocho”, apunta. “Soy bajito, que juego rápido. Mi fortaleza está ahí, en la transición. Entre los puntos flacos, quizás el tiro. Me gusta más penetrar, pero trabajo en ello”, asume. Sí, sus porcentajes han subido considerablemente.

A Castelló llegó en 2013 y hace unos meses logró el ascenso a Oro siendo decisivo con su descaro y capacidad de dirección. Anteriormente, había pasado unos meses en el Plasencia (también en Plata) y en el San Isidro canario (EBA). Como se ve, una trayectoria que va subiendo peldaños poco a poco, quién sabe si con el objetivo de regresar a la Liga Endesa, donde se colocaría automáticamente entre los jugadores más bajitos de su historia.

Como cada vez es más frecuente, no deja de lado su formación de cara a su vida posterior al baloncesto: “Estoy estudiando Educación Social. Me gustaría acabar en ese ámbito, aunque sin dejar el basket de lado, por supuesto”.