Stephane Dumas: Un vallisoletano más

Stephane Dumas: Un vallisoletano más

Javier Ortiz Pérez

Recién llegado a España con el Joventut.
Recién llegado a España con el Joventut.

Stephane Dumas vino a España en el 2000 para jugar con el Joventut… y entre nosotros se quedó. En su etapa en Valladolid conoció a una chica que hoy es su mujer y con la que tuvo dos niñas nacidas allí. “Nuestra casa está en Valladolid y es donde viviré”, cuenta, en un español perfecto.

No es de extrañar después de 15 años. En la pista tuvo dos etapas en Badalona, otras dos en Pucela, y temporadas sueltas en Lleida, Girona, Alicante, León… Prácticamente toda su carrera profesional, que había arrancado en el Limoges, se desarrolló aquí, casi siempre dando buen rendimiento. Era un base elegante, bien dotado técnicamente, que no solía tomar decisiones precipitadas, aunque quizás le faltaba amenaza desde fuera. El resultado fue sumar 230 partidos ACB (6,1 puntos en 20 minutos) y alguno más en LEB.

No podía imaginarse Dumas que acabaría siendo casi un español más. “Cuando llegué, fue un poco difícil por el estrés que puede generarte ir a un país desconocido con 21 años y sin hablar el idioma, pero enseguida lo aprendí con una profesora particular”, recuerda. Aunque matiza que seguramente le enseñaron más sus compañeros del Joventut (Alex Mumbrú, César San Martín, Albert Miralles, Josep Pacreu, Borja Fernández) “al pasar mucho tiempo juntos. Me acogieron muy rápido en el grupo y me adapté muy bien. Tanto que ni siquiera los veranos me quería volver a Francia”.

De todas las ciudades en las que jugó guarda buenos momentos “porque la cultura es parecida en todos los sitios de España, con sus matices, pero a la gente le gusta vivir fuera de casa y pasárselo bien. Me quedé alucinado al llegar a Barcelona y ver ese ambiente de día y de noche. Yo hasta entonces no salía nunca y ni siquiera bebía alcohol, pero cambié los hábitos con facilidad” (risas).

Subiendo el balón con el Blancos de Rueda Valladolid 2011-12.
Subiendo el balón con el Blancos de Rueda Valladolid 2011-12.

Según afirma, su evolución como jugador fue obligada. En Limoges le entrenaba Dusko Ivanovic y con él “la toma de decisiones era escasa, ya que mandaba él las jugadas y nadie se salía del guión, o solamente los autorizados, como Marcus Brown o Yann Bonato”. Así es que le costó adaptarse a lo que llama “el estilo español”, “donde había mucha más libertad. Llegué siendo considerado un jugador atlético, para cambiar el ritmo de los partidos, hasta que me crucé con Porfi Fisac, que me dio la legitimidad delante mis compañeros y mucha confianza”.

En 2009 logró el ascenso con el CB Valladolid y allí empezó a sentirse “mucho más base”. “Ya no estaba tan bien físicamente, pero me sentía más cómodo y disfrutaba más  en la dirección de partido. Siempre me ha gustado mucho más dar una asistencia que tirar a canasta. Haciendo una broma, llegué siendo un defensor fuerte de poco pensar y acabé pensando bastante más y defendiendo menos”.

Ahora, el tiempo que no está en Valladolid lo pasa en su pueblo natal de Francia, Sanary sur mer. Su presente no tiene pinta de ser fácil, pero él lo afronta con optimismo y enormes ganas de salir adelante. “No trabajo de momento. Estoy acabando el título superior de entrenadores en España. Cuando estoy en Valladolid colaboro con el cadete autonómico. Estoy pasando un momento un poco difícil al haber jugado al basket desde los ocho años con mucha dedicación y de repente todo se acabó. Tuve tres operaciones de rodilla en mis cuatro últimos años como jugador. Tengo que reubicarme sin  estudios ni experiencia laboral, pero estoy en ello, preparándome para ser entrenador y analizando la situación para enfocarme hacia un determinado sector para estudiar o formarme. Intento hacer bastante deporte, que creo que es importante para la persona, y sobre todo disfruto de mi familia  teniendo más tiempo que cuando jugaba”, concluye.

Foto de su perfil de Twitter, @stephDUMAS18.
Foto de su perfil de Twitter, @stephDUMAS18.