Pablo Esteban: De oler la élite a ser Erasmus

Pablo Esteban: De oler la élite a ser Erasmus

Javier Ortiz Pérez

El momento del debut.
El momento del debut.

Pablo Esteban, base de 1,83 que debutó en la Liga Endesa 2010-11 con el Blancos de Rueda Valladolid, disputando en total cuatro partidos, nos cuenta en primera persona y con mucho detalle su experiencia en la élite y en general su recorrido en el baloncesto.

“En primer lugar, lo que más recuerdo de mi época de jugador es mi formación, primero en el patio del colegio de La Enseñanza de Valladolid, siendo un niño y jugando con mis amigos de toda la vida, los cuales lo siguen siendo. Cuando pasé a las “grandes” empecé a ver otro tipo de baloncesto, entré en la cantera del por aquel entonces Fórum Valladolid y di un salto muy importante como jugador gracias a los entrenadores que tuve y las muchísimas horas de entrenamientos que hice con mis equipos en los pabellones de Lourdes y Maristas. Además recuerdo con muchísimo cariño las concentraciones con la selección de Castilla y León y los torneos y campeonatos de España que jugábamos.

Mi último año junior fue una maravilla, jugué con compañeros con los que creamos un vínculo muy especial. Además, sin para nada esperarlo, el coordinador de cantera por aquel entonces (Ángel Sierra) me llamó el 2 de enero de 2011 para que toda la semana siguiente estuviese con el primer equipo ya que Porfi Fisac lo había pedido.

Felicitado por sus compañeros.
Felicitado por sus compañeros.

La integración me resultó fácil gracias a Alejandro Reyes (actual jugador del Cocinas.com), a Roberto González (por aquel entonces segundo entrenador) y a Porfi (siempre de cara y siempre claro con sus jugadores). Los entrenamientos  con el equipo ACB tenían intensidad pero sobre todo conllevaban un grado de concentración enorme. La segunda sorpresa fue cuando a Porfi le gustó cómo había entrenado durante la semana y me convocó para jugar contra el Cajasol, un domingo 9 de enero a las 12:30 en el polideportivo Pisuerga. No me estaba dando tiempo a asimilar todo eso, yo llevaba más de 12 años viendo al equipo profesional con mi padre como aficionados y ahora iba a ser yo quien, por lo menos, estaría haciendo la rueda y animando a mis nuevos compañeros.

El debut se produjo al final de primer cuarto, quedaban 17 segundos y Slaughter tenía dos tiros libres, Porfi me pidió salir, yo ni me lo creía y la verdad mis compañeros tampoco, mi objetivo era defender esa última jugada de cuarto a Urtasum (Txemi). Marcus tiró el primero, sinceramente no sé si la metió o no, estaba en una nube, pero falló el segundo. El rebote tocado por varios jugadores, el balón salió por línea de fondo y los árbitros dieron la posesión al Blancos de Rueda Valladolid, fueron 1,7 segundos porque en ese momento Porfi me volvió a sentar.

No fui consciente de lo que suponía el debut hasta después del partido cuando, al mirar el móvil estaba plagado de SMS y llamadas perdidas. A partir de ahí fui convocado a varios partidos tanto en casa como fuera, en total fueron 8 partidos, llegando a jugar en casa contra el Cai Zaragoza (50 segundos), en Vitoria contra el Baskonia (4-5 min) y en Gran Canaria (16 minutos).

El equipo era sensacional con Porfi a la cabeza y con jugadores como Stanic, Dumas, Van Lacke, Diego García, Isaac López, Jason Robinson, Nacho Martín, Lamont Barnes, Marcus Slaughter y Eulis Báez. Ese año el pabellón se llenaba porque se ganaba y el equipo se metió en Copa del Rey y fue noveno en liga.

En acción en pista.
En acción en pista.

Estuve la segunda mitad de la temporada compaginando el equipo Acb, el equipo Junior y los estudios de 2º de Bachillerato en el Colegio de La Enseñanza en los que tenía que conseguir buenas notas para aprobar la selectividad y entrar en la carrera que quería, el doble grado de Derecho y Dirección de Empresas (Dade).

La pretemporada de mi primer año senior la comencé con el equipo Acb, entrenado por Luis Casimiro, compatibilizándolo con el equipo de liga EBA, Universidad de Valladolid, y con los estudios en la Universidad de Valladolid en el doble grado de Dade.

Sin embargo, a finales de septiembre decidí dejar el equipo profesional y centrarme en mi equipo de EBA y en los exigentes estudios universitarios que había comenzado. Desde entonces el equipo de la UVa de liga EBA ha sido mi equipo y mi familia los últimos cuatro años, consiguiendo temporadas muy exitosas a nivel colectivo, como en la 13-14 en la que conseguimos el ascenso deportivo a LEB Plata, pero que no se pudo materializar por motivos económicos, y también varias medallas en la liga universitaria española.

Como jugador me defino claramente como un base puro, al que le gusta controlar el juego pero también correr y jugar alegre. Me encanta la posición de base y nunca he llegado a jugar en otras posiciones (tampoco quería). Creo haber obtenido una buena defensa del 1x1 y en ataque especialmente las penetraciones sobre bote con mano izquierda así como el ‘pick and roll’.

Siempre he tenido muy buena relación con todos mis entrenadores, Enciso, Juancar, Porfi y Domingo, aspecto que considero muy importante en la conexión Base-Entrenador. Creo que el base, tanto titular como suplente, tienen que ser ejemplos para el resto del equipo en aspectos de comportamiento, esfuerzo y entrega.

Actualmente me encuentro de Erasmus en Siena (Italia) cursando mi quinto año de una carrera de seis (Dade), por lo que llevo muy bien mis estudios. Cuando termine los estudios me gustaría poder trabajar dentro de la gestión y organización empresarial.

En Siena.
En Siena.

Muchas veces echo la vista atrás (sin arrepentimiento) pensando qué habría sido de mí si no hubiese dejado el equipo profesional de ACB. Seguramente estaría jugando en ligas FEB, fuera de casa y habiendo medio abandonado alguna de las dos carreras que estudio para, finalmente terminar dejando el baloncesto como veo que ocurre estos últimos años con jugadores jóvenes (y no tan jóvenes) de ligas FEB, que prefieren centrarse en estudiar y/o trabajar para asegurarse un futuro fuera del baloncesto.

Por ello no me arrepiento de aquella decisión que tomé pues he podido disfrutar de muchísimas experiencias y personas (como mi novia) que el baloncesto a nivel profesional no me lo hubiese permitido. No obstante, el baloncesto ha sido, es y será una parte fundamental de mi vida que me ha permitido adquirir unos valores que me definen como persona y que considero muy importantes para el desarrollo de mi vida presente y futura”.