Germán García: Una historia ‘a aro pasado’

Germán García: Una historia ‘a aro pasado’

Javier Ortiz Pérez

En acción.
En acción.

Germán García, pívot, 2,09, un partido con el Fuenlabrada en la temporada 2001-02. Otro de esos tipos apasionados por el basket que nos hacen llegar sus vivencias por escrito. Su recorrido en las pistas tuvo momentos curiosos que él sabe narrar perfectamente.

“Los recuerdos que me quedan de mi carrera como jugador son los mejores, sin duda. Tanto a nivel personal como deportivo. Han sido muchos años en los que conoces a mucha gente (compañeros, entrenadores, rivales) y con los que compartes horas y horas de entrenamientos, viajes, partidos…por lo tanto, pasan a ser amigos ante todo. Una cosa “curiosa”, por ejemplo, es cuando valoras con el paso de los años cómo una persona pasó de ser rival (y, por lo tanto, “no te caía del todo bien”) a ser compañero y más tarde, amigo. Es en estos casos cuando te das cuenta de lo que une este deporte.

También, y por qué no decirlo, recuerdo grandes “noches de juerga” durante todos estos años. Juerga muy sana, pero los detalles me los guardo para mí y muchos de los que estarán leyendo esto ;)

Con la selección junior posando con la absoluta en 1998.
Con la selección junior posando con la absoluta en 1998.

En lo puramente deportivo, son muchos los recuerdos, desde mis inicios con 16 años en Las Rozas (venía de jugar al balonmano y al principio no hacía más que pasos y me echaban por 5 faltas), hasta mis años en Estudiantes donde no pude estar mejor y me empapé de buen baloncesto y buena gente, hasta la llamada de la selección española junto a los “juniors de oro” para un torneo en León porque se había lesionado un tal Pau Gasol, pasando por mis primeras llamadas por parte de Óscar Quintana para entrenar y jugar con el primer equipo en Fuenlabrada (fui convocado en un partido de Copa Korac en Bélgica y otro de ACB contra Pamesa Valencia) y, por supuesto, el debut en ACB con Fuenlabrada frente al FC Barcelona. Y posteriormente, mi paso por equipos como Getafe, Pozuelo o Majadahonda, donde guardo grandes amigos.

Un recuerdo amargo fue cuando me convocaron con la selección española para jugar el mundialito de Madeira (creo que en 2001) pero no pude ir por lesión. Y luego no tuve la oportunidad de volver por culpa de unos ‘cracks’ como Pau Gasol o Felipe Reyes, que imponían un nivel y una competencia altísima.

Con su hija Carla, en la actualidad.
Con su hija Carla, en la actualidad.

El partido ante el Barcelona lo recuerdo con especial cariño. Fiché con Fuenlabrada con la idea de jugar en el equipo EBA y entrenar con el ACB, al lado de auténticos ‘jugones’ como Velimir Perasovic,  José Manuel Calderón o David Wood. Recuerdo que en la cena de Navidad del club me dijeron que estaba convocado para el próximo partido. Nunca pensé que fuera a debutar allí, pero los últimos 4 minutos, Alberto Codeso (segundo entrenador) me mandó salir. Íbamos perdiendo de más de 20 así que creo que el resultado “ayudó” a que debutara…

Debutar en el Palau Blaugrana, contra el Barça donde jugaba gente de la talla de Juan Carlos Navarro, Jasikevicius, Rentzias o Roberto Dueñas fue algo que nunca olvidaré. En esos pocos minutos me dio tiempo a poco, pero recuerdo que los compañeros me pasaban el balón para que pudiera meter canasta. Y por fin recibí al poste bajo y pude meter un aro pasado que recordaré siempre. Me impresionó mucho el Palau (un campo que en la TV parece mucho más grande, pero puedes sentir la presión del público muy de cerca) y la envergadura de Roberto Dueñas (cuando salí y me puse a su lado pensé que meterle una canasta no iba a ser nada fácil). Gracias a mi amigo Borja, guardo ese partido en una cinta de vídeo VHS (qué mayor que soy…), ya que televisaron el partido en Canal+.

Yo era un “5” grande y con envergadura al que nunca le ha gustado mucho pegarse y con especial cariño por los “aros pasados”. Con buen tiro exterior (como dicen mis amigos de Pozuelo, tengo el bono-tiro de serie…).

 Yo jugaba al balonmano en el equipo de mi colegio desde los 7 años. Manel, un gran amigo mío, jugaba al baloncesto y siempre intentaba que me cambiara de deporte, pero me gustaba mucho el balonmano y no le hacía mucho caso. A los 15 años, viendo que pegué un buen estirón, mi amigo me  convenció para ir a Las Rozas a jugar al baloncesto a ver qué tal se me daba. Y finalmente decidí cambiarme de deporte. Recuerdo el cabreo de mis entrenadores de balonmano, ya que el último año me llamaron de la selección madrileña y estuve un año jugando con ellos. Me dijeron que no me cambiara, que tenía futuro como jugador de balonmano….

Mis primeros años jugando al baloncesto en Las Rozas fueron básicamente de aprendizaje y gracias a los entrenadores que había, pude adquirir fundamentos de una manera bastante rápida.

 Actualmente trabajo en el departamento de Marketing de una compañía de seguros y compagino esta faceta con la de padre. Tengo una niña de diez meses, Carla, con la que estoy tremendamente feliz y estoy disfrutando de ella desde el primer día junto a Silvia, mi novia.

Además, mis amigos de CB Pozuelo me han dado la oportunidad de poder jugar con ellos en el equipo de Primera Nacional. Eso sí, con contrato de “padre”, por lo que mi asistencia a los entrenamientos está siendo un tanto escasa. Desde aquí les doy las gracias por dejarme volver a formar parte de esa familia. Espero poder ponerme en forma lo antes posible y poder aportar mi granito de arena”.