Kaspars Cipruss: Un letón autocrítico

Kaspars Cipruss: Un letón autocrítico

Javier Ortiz Pérez

Intentando superar la defensa de Oberto con el CSF.
Intentando superar la defensa de Oberto con el CSF.

Cuando se habla de la predilección de los países bálticos por el baloncesto, el foco suele estar centrado en Lituania, pero Estonia y Letonia también dan periódicamente jugadores útiles. Es el caso de Kaspars Cipruss, un letón de 2,11 que estuvo tres temporadas bajo la disciplina del Baloncesto Sevilla (una de ellas cedido en Huelva) y una en Lugo y Ávila.

A los 22 años, Cipruss probó con los andaluces en una de las ligas de verano del 2002. Pese a su juventud, ya tenía un recorrido largo que incluía experiencias en Italia, Eslovenia y Polonia. Convencieron su altura, corpulencia y que no ocupase plaza de extranjero (entonces, con los jugadores de los países del Este europeo había menos facilidades que ahora). Así es que el entonces Caja San Fernando le firmó un contrato largo y le envió a Huelva para que se foguease.

9,9 puntos y 6,5 rebotes en Oro (20 minutos) le sirvieron de salvoconducto para la ACB, pero en sus dos años en la máxima categoría no pasó de ser cuarto pívot y promedió unos discretos 2,3 puntos y 2,5 rebotes en 10 minutos en 44 partidos en total. El Caja de entonces tenía una línea interior muy poderosa (Lou Roe, Darren Phillip, Vasco Evtimov, AJ Bramlett…) que le cerró el camino.

Comentarista televisivo en la actualidad.
Comentarista televisivo en la actualidad.

En todo caso, fueron años inolvidables para Cipruss. “El nivel de baloncesto era muy alto y los jugadores y los entrenadores eran inteligentes”, resume. Claro, y Sevilla: “estupendos el clima y la comida. Y la gente. Me divertí con mis compañeros en el tiempo libre”. Ahora viene una frase muy buena: “Solo cuando terminó empecé a entender que la época que pasé en España, en Sevilla, fue una de las mejores de mi vida”.

Su carrera posterior tuvo más equipos que brillo, aunque se mantuvo bastante fijo en la selección absoluta, a menudo como ‘escudero’ del controvertido Kaspars Kambala. Tras salir de Sevilla, regresó a Oro con el Breogán y después Lituania, República Checa, Rusia, Dubai… En la 2010-11 se incorporó iniciada la temporada al Ávila en LEB Plata. Y la inevitable vuelta a equipos de nombre impronunciable en su país.

El hombre es autocrítico cuando mira atrás, sobre todo ahora, que se acaba de retirar. “Yo era un jugador intermedio que no usó todo su potencial. Creo que pude ser mucho mejor de lo que realmente fui. Pero después de todo, cuando ya me he hecho viejo, lo único que puedo hacer es maldecirme”.

Su último equipo fue la pasada campaña el Barons/LDZ de Riga, la capital letona, con cuya camiseta cumplió los 33 años. Obligatoriamente está teniendo que buscar nuevos horizontes profesionales y desde luego no están alejados de las pistas: “Trabajo en medicina deportiva, soy agente de jugadores de baloncesto y también comento partidos en internetTV”.