Marco Carraretto: De España a ser heptacampeón de la Lega

Marco Carraretto: De España a ser heptacampeón de la Lega

Javier Ortiz Pérez

En el Breogán.
En el Breogán.

Marco Carraretto desarrolló dos perfiles distintos en su paso por España: jugador marginal en sus diez partidos con el Tau Cerámica en la 2003-04 y mucho más importante en el Breogán de Lugo las dos temporadas siguientes. Se trataba (y se trata, ya que sigue jugando a sus 38 años) de un escolta italiano sumamente voluntarioso y con detalles de calidad. Corazón y muñeca, una fantástica combinación para cualquier equipo.

“Mi llegada a España fue algo así como una apuesta. Después de varios años en la Lega, quería probar un campeonato nuevo y competitivo como era la ACB”, cuenta. Era ya un tipo bastante maduro tras haber vestido las camisetas de Benetton, Mestre, Udine, Verona y Biella, su equipo de procedencia cuando llegó a Vitoria para acabar aquella campaña mencionada.

“Tuve la fortuna de jugar con tipos que luego irían a la NBA y fue una experiencia fantástica porque no esperaba, en aquel momento de mi carrera, que me llamase uno de los grandes de Europa”, recuerda. Su aportación no fue más allá de los 11 minutos y 3,3 puntos, pero le sirvió de lanzadera para sus dos campañas en Breogán donde duplicó esas cifras. Curioso que no se perdiese un solo partido por lesión.

Siete veces campeón de la Lega con el Siena.
Siete veces campeón de la Lega con el Siena.

“Allí conseguí el premio del trabajo que hice en Vitoria, mostrando el juego que realmente podía hacer. Fueron dos años que me hicieron crecer mucho como jugador y como persona”, opina Carraretto, que mereció incluso la llamada de la selección absoluta, aunque sería descartado a última hora para el Eurobasket-2005. Esa espina se la sacaría en el 2011, donde por fin entraría en la relación definitiva.

Abrió entonces una etapa de siete años en el gran dominador del basket italiano, el Mens Sana Siena. Es impresionante que en ese equipo ganase las siete ligas que disputó, además de cinco copas. Lamentablemente, ese proyecto se vino abajo, pero ahí queda la gloria, con nuestro protagonista contribuyendo a ella, poniéndole el acento italiano entre extranjeros. Una madurez quizás tardía, pero deliciosa, con muchas canastas importantes. Llegó a ser el capitán.

En las tres últimas compañas ha pasado por Forli, Verona y ahora la mítica Fortitudo de Bolonia, donde sigue dando guerra. Y mucha. “Ahora me veo como un jugador experimentado, pero con la misma pasión por el baloncesto que cuando era un niño. Me gusta ser un punto de referencia para mis compañeros, que son jóvenes por lo general”, comenta. “Tengo la suerte de estar en la ciudad con más tradición de Italia en nuestro deporte y es una bonita satisfacción, pero también un gran compromiso”, añade.

De momento, se siente con tantas fuerzas que no ve cercana su retirada, pese a sus 38. Ya se sabe que los italianos (hay muchísimos ejemplos) suelen alargar muchísimo sus carreras, sea en la categoría que sea. “No hago proyectos a largo plazo. Hasta que el físico y la cabeza me permitan jugar y competir sin grandes problemas, seguiré jugando. Después, ya veremos”, termina.

En su equipo actual (Foto: Fortitudo Bolonia).
En su equipo actual (Foto: Fortitudo Bolonia).