Alex Blackwell: Buen jugador en mal equipo

Alex Blackwell: Buen jugador en mal equipo

Javier Ortiz Pérez

Con los Lakers 92-93.
Con los Lakers 92-93.

Seguro que al Blackwell de los años 90 que más recordamos en España es a James, el base del Gijón del que ya hablamos aquí en su momento. Pues bien, hubo otro jugador con el mismo apellido, Alex, que también tiene su historia particular. Vayamos a ella.

Fueron once encuentros al inicio de la temporada 98-99 con el Recreativos Orenes Murcia, probablemente uno de los peores equipos en la historia de la competición. Desde el principio se vio que el descenso era seguro  porque la política de fichajes había sido francamente errónea. La incorporación de Blackwell también, aunque venía con un buen currículum.

En esos once encuentros solamente consiguió una victoria. Era el segundo máximo anotador (14,2 puntos) y reboteador (8,1), pero fue sustituido por un David Wood que tampoco acabaría la temporada. Las cosas no mejoraron. Los murcianos terminarían la liga regular últimos con un sonrojante balance de 4-30.

Luchando por un rebote en Murcia 98-99 (Foto: Gigantes).
Luchando por un rebote en Murcia 98-99 (Foto: Gigantes).

Estamos ante un ‘4-5’ muy fuerte al que no le faltaba tiro desde 4-5 metros. Los informes sobre él eran estupendos, aunque también sugerían que tenía un carácter particular. Criado en Tom River (New Jersey), se convirtió en uno de los mejores jugadores de la historia de una universidad no muy conocida, Monmouth University, y formó parte del equipo estadounidense que ganó la Universiada en 1991. Aquel equipo tenía varios futuros jugadores ACB (Eric Anderson, Josh Grant), y NBA (Calbert Cheaney, Hubert Davis, Ervin Johnson, Rodney Rogers, George Lynch). Aunque no entró en el ‘draft’ de 1992, consiguió un puesto en la plantilla definitiva de los Lakers, con los que jugaría 27 partidos esa campaña (muy poquito: 1,3 puntos y 0,8 rebotes en 4 minutos de media).

Después alternaría la CBA con algunos contratos ‘overseas’ en Turquía y Argentina. Fue en ese contexto cuando tuvo la fallida experiencia en Murcia, tras la que volvió al Andino La Rioja. Tendría una segunda oportunidad en España, aunque en la LEB, con Los Barrios 2000-01. Estuvo realmente bien en la localidad gaditana: 17,1 puntos y 6,6 rebotes en 34,1 minutos en pista. Sin embargo, la siguiente campaña solo duraría dos encuentros en el Rosalía de Castro.

Le quedaban diez años de basket, hasta el 2011 cumplidos los 40, aquí y allá, sobre todo en Latinoamérica. Algo tuvo que suceder en ese viaje porque hizo algo poco habitual tras la retirada: en lugar de regresar a su país para establecerse y buscar un nuevo empleo, se quedó a vivir en Árica (Chile), donde entrenó al tiempo que ejercía como profesor de inglés.

Tanto fue así que en Monmouth University estuvieron buscándole un tiempo para invitarle a la ceremonia anual de su ‘Hall of fame’. Nadie había tenido contacto con él en mucho tiempo y llevaba años sin ver a su madre. Finalmente le encontraron y pudo asistir al homenaje, que tuvo lugar el 13 de diciembre.