Phil Ricci: Admirador de Manresa

Phil Ricci: Admirador de Manresa

Javier Ortiz Pérez

En el Ricoh Manresa 2003-04.
En el Ricoh Manresa 2003-04.

Buena impronta dejó Phil Ricci en Manresa. Era uno de esos jugadores a los que los números no terminan de hacerle justicia. Ocurre con sus 13,2 puntos y 5,7 rebotes en los 66 partidos que jugó en dos temporadas, la 2004-05 y la 2005-06. Era un tipo honesto, esforzado al máximo, sin demasiado interés por lucir individualmente.

Bajito para ser pívot (2,02), lo compensaba con mucha corpulencia y un particular sentido de la colocación y de lectura del juego. Por lo que parece, el recuerdo que dejó en él Manresa también fue bueno. “Es una de las mejores ciudades y países en los que he jugado”, sostiene. Y lo ha hecho en sitios tan distintos como la República Checa, Israel, Corea, Francia y, en la parte fin de su carrera, Japón. La actual Liga Endesa fue la primera que conoció fuera de Estados Unidos, donde se acababa de proclamar subcampeón de la NBDL con los Hunstville Fight.

“Hice muchos amigos allí con los que todavía estoy en contacto y me enamoré de la cultura catalana. La gente me recibió muy bien y espero volver a visitarla algún día”, añade. Y es que, argumenta “el club tenía una organización muy profesional y no tengo más que cosas positivas que decir de los trabajadores y de los entrenadores”. Si tiene que quedarse con un momento, Ricci menciona la victoria ante el Barcelona en el Nou Congost. Aquel 91-75 fue todo un repaso con él consiguiendo 15 puntos y 5 rebotes en solo 18 minutos.

También habla con cariño del nivel de la liga: “No sé cómo está ahora, pero entonces era muy competitiva en todos los partidos. Había muchos jugadores que acabarían en la NBA y otros que venían de allí, estrellas europeas y magníficos españoles. Me hubiese gustado tener la mentalidad y madurez que terminaría cogiendo más adelante en mi carrera”.

Intentando anotar en Japón.
Intentando anotar en Japón.

Según cuenta, en el 2011 le dio un giro a su físico, perdiendo peso y adquiriendo más musculatura. “Estaba en el Toyota Alvark cuando decidí ser una ‘rata de gimnasio’. Me puse en la mejor forma de mi vida y tuve probablemente mis mejores años a partir de entonces. En Japón gané campeonatos y varios ‘MVPs’, pero desafortunadamente también tuve varias lesiones y después de tres operaciones decidí retirarme a los 35 años”, lamenta. Aquello fue en el 2014. Cuando mira atrás, lo hace con orgullo: “Pude haber hecho algunas cosas de forma diferente, pero estuve 12 años como profesional, tuve la oportunidad de jugar la Euroliga y la Eurocup. Fui afortunado”.

Regresó a su ciudad natal de Galt, en California natal y ahora está intentando sacarse un grado de español en la universidad de Sacramento State para ser profesor de instituto. También saca tiempo para entrenar en ‘high school’. Está casado y tiene dos niños, Antonello, de tres años, y Siena, de uno. “Cuando sean un poco más mayores quiero enseñarles España y principalmente Manresa, donde jugué por primera vez en Europa”, asegura. Y concluye su mensaje con un significativo “Visca Manresa!”.

Con su familia.
Con su familia.