Jimmy Wright: Mejor en la pista que fuera

Jimmy Wright: Mejor en la pista que fuera

Javier Ortiz Pérez

Breogán (1984-86).
Breogán (1984-86).

Mucha calidad y también muchos problemas. La dicotomía que afecta a algunos jugadores se puede aplicar a la perfección también a Jimmy Wright, uno de los mejores americanos llegados a España en los años 80 pero al mismo tiempo uno de los más conflictivos. Echemos un ojo a su pasado, porque respecto al presente poco se sabe de él más allá de que, por lo que parece, ejerce como entrenador de formación en Estados Unidos.

Wright fue uno de los americanos de la ‘liga del cambio’, la 83-84. A aquel correoso Peñas Recreativas de Huesca había llegado procedente de la liga venezolana. Uno de los principales impulsores de su fichaje había sido Arturo Ortega, entonces entrenador de los oscenses y posteriormente uno de los grandes agentes a nivel nacional e internacional. En 1981, nuestro hombre había sido quinta ronda del ‘draft’ (número 109) tras unos años brillantes en la universidad de Rhode Island. Pero los Knicks no le incluyeron en la plantilla definitiva y anduvo aquí y allá hasta que encontró España como perfecto centro de operaciones.

Era un baloncestista realmente espectacular, lo que compensaba su anarquía en el juego y cierta irregularidad. Con gran salto y movimientos ofensivos, podía jugar tanto al ‘3’ como preferentemente al ‘4’ con sus 2,05. De Huesca (amargo descenso en aquella primera edición de la ACB) pasó al Breogán, donde estaría las campañas 84-85 y 85-86, regresando a la ciudad aragonesa en la 86-87, síntoma de que, pese a todo, le habían querido mucho allí. Pero no salió tan bien y solo estuvo 9 partidos. La del Valvi Girona 88-89 fue su última cerilla encendida en ACB, totalizando 124 encuentros y unos sobresalientes 22,7 puntos y 9,7 rebotes en las cinco campañas reseñadas. Ojo cómo era el baloncesto de antes que promedió 38,5 minutos en pista…

Sin embargo, al tiempo que protagonizaba hazañas en las pistas y hacía ganar partidos también arrastraba un comportamiento controvertido fuera de ellas. Los rumores sobre sus malos hábitos nocturnos fueron constantes. Sus clubs tuvieron que mediar más de una vez para que algunas situaciones en las que se vio envuelto no fueran a mayores. Le perdonaban porque el día de partido solía rendir muy bien. Hasta se apunta a que en Girona llegó a dejarle un mensaje al entrenador Joan Maria Gavaldá amenazándole de muerte.

Buscó cobijo en Portugal, pero tendría una última ocasión aquí en el Obradoiro, en la Primera B de la temporada 1991-92, un episodio que en la web El Obra tiene historia se glosa muy bien. Fue cortado tras solamente un partido (7 puntos y 4 rebotes frente al Andorra). Se había lesionado, pero el club tampoco quiso esperarlo, quejándose de su actitud apática y de que llevaba una vida poco ordenada.

De su tiempo en Lugo nos dejó un hijo, Devin, que, con un juego físico no exento de calidad, ha ido ascendiendo poco a poco en las categorías federativas. Ahora está en el Breogán (LEB Oro). En su momento estuvo cerca de debutar en la Liga Endesa con el CB Granada, pero no llegó a hacerlo. No tiene mucho contacto con el padre.

Mejor quedarse con el Jimmy jugador, ¿verdad?

Valvi Girona (1988-89).
Valvi Girona (1988-89).