Junior Harrington: Una final que pudo cambiar el rumbo

Junior Harrington: Una final que pudo cambiar el rumbo

Javier Ortiz Pérez

Con el Pamesa en la Copa del Rey.
Con el Pamesa en la Copa del Rey.

A Lorinza Harrington nunca le han llamado por nombre de pila. Él siempre ha sido Junior Harrington, el habilidoso base que pasó una temporada en el Pamesa Valencia. La temporada 2005-06 fue para olvidar, ya que el equipo no se metió en los ‘playoffs’ por segundo año consecutivo y se quedó a las puertas de la Copa del Rey en la final ante el Tau en Madrid. Se esperaba algo más de él, al menos a nivel numérico, pero se quedó en 6,5 puntos y 2,1 asistencias en 22 minutos.

No lo tuvo fácil nunca este jugador, una de las grandes sorpresas de la NBA en la 2002-03. Su universidad era de segunda fila, Wingate, en su estado natal de Carolina del Norte. Y no entró en el ‘draft’, pero consiguió un puesto en la plantilla definitiva de los Denver Nuggets y disputó los 82 partidos de temporada. No lo repetiría nunca más, teniendo dos experiencias más entre los mejores en los New Orleans Hornets de la 2004-05 y en los Memphis Grizzlies de la 2006-07 (29 encuentros en cada sitio).

Entre medias intercaló Ucrania (el Azovmash, con el que fue campeón de liga) y el Pamesa. Nunca acabó de hacerse con la confianza de Ricard Casas, que se debatía entre darle del todo las riendas a él o a Vule Avdalovic. Llegaron a jugar juntos, a la vista de que Harrington parecía incluso rendir más de escolta. “Ahora estoy jugando más y a mí lo que me gusta es ayudar al equipo. Me da igual en qué posición me ponga el entrenador, a mí lo que me gusta es estar en la pista”, comentaba a finales de marzo, cuando el equipo todavía luchaba por meterse entre los ocho primeros.

Defendiendo a otro ex Valencia, Shammond Williams, con los Grizzlies.
Defendiendo a otro ex Valencia, Shammond Williams, con los Grizzlies.

Unos meses antes había vivido su momento (no culminado) de gloria en la fase final de la Copa. Empezó con poco protagonismo en cuartos de final ante el Girona (5 puntos en 10 minutos), se fue ‘calentando’ en semifinales contra el Unicaja (11 en 23) y fue el mejor de su equipo en la final, con 18 en 31, siempre saliendo del banquillo. Pero el Tau venció por 85-80 y nadie pudo con Pablo Prigioni y su exhibición repartiendo juego (15 asistencias). Aquello pudo haber cambiado el rumbo de la temporada, pero no lo hizo.

Cuando volvió a Europa tras el paso por los Grizzlies, donde le dio alguna que otra asistencia a Pau Gasol, se especializó en el este: Eslovenia, Rusia y, sobre todo, Polonia. El Trefl Spot 2012-13 fue su última estación antes de volver a Carolina del Norte.

Allí se ha dedicado sobre todo a organizar campus para chicos jóvenes, pero no ha perdido de vista todo lo vivido en Europa, sobre todo a nivel cultural. “Nunca me imaginé ver ese tipo de cosas, las que aparecen en los libros de historia”, destaca en una entrevista.

Bromeando con su hija en una foto publicada en su Facebook.
Bromeando con su hija en una foto publicada en su Facebook.