Fran Crujeiras: Ourense en el corazón

Fran Crujeiras: Ourense en el corazón

Javier Ortiz Pérez

Coruña 93-94.
Coruña 93-94.

Un pívot muy identificado con Ourense este Fran Crujeiras. Desde 1986, cuando empezó su carrera profesional, hasta 1998, solamente dos años no estuvo bajo la disciplina del club orensano (las temporadas 1992-93 y 1993-94, que las pasó en el CAB Coruña). Así es que es normal que sea muy respetado en tierras orensanas, donde formó parte del equipo del ascenso en 1989.

Crujeiras tiene mil y una batallas por contar, desde aquella pelea en el Palacio de los Deportes con el Real Madrid de Sabonis (“aquello fue terrible”) a cómo convencieron entre Javi Pérez y él al gerente del Coren Orense, Luis Rodríguez, de que había que fichar a Darrell Armstrong. “La duda estaba entre él y un base blanco que creo que era Chris Corchiani. Estuvimos viendo algunos vídeos de ambos y, aunque el otro era más sobrio y quizás pasador, nos pareció que Darrell iba a dar mucho espectáculo, que era el mejor candidato. Y finalmente fue el que vino”, recuerda.

“Fueron muy buenas vivencias durante muchos años, por supuesto. Teníamos mucha rivalidad con otros equipos gallegos, sobre todo con el Breogán y el Ferrol, pero al cabo de los años quedó una gran amistad y mucho respeto y cariño con algunos de sus jugadores. Nos juntamos en ocasiones para comer todos juntos y pasar muy buen rato”, afirma.

Lamenta, eso sí, haber empezado demasiado tarde con el baloncesto. Tenía 16 años y medía 1,91. Primero le becó el Colegio Peleteiro, de Santiago de Compostela, y después se integró en el Obradoiro, con Todor Lazic como entrenador. Pero donde obtuvo el auténtico crecimiento fue en el Ourense, donde se estabilizó como un jugador duro bajo los tableros. Superada una anemia por crecer 11 centímetros en apenas un año, el trabajo le convirtió en un fornido interior, orientado hacia la defensa aunque con cada vez mejor muñeca.

Ourense 96-97.
Ourense 96-97.

Eso sí, muchas veces, en aquel equipo con dos ‘jugones’ como Armstrong y Chandler Thompson, costaba que el balón llegase a sus manos. “Eran dos ‘cracks’. Luego ya vinieron otros que no merecieron tanto la pena. Tuvimos un montón de extranjeros el año que bajamos y para nada”, lamenta. Se refiere a la 97-98, cuando su equipo bajó a la LEB y él se despidió. Tras un año sin jugar, concluyó su trayectoria con dos temporadas en el Viña de Campo Rivadavia, un equipo de EBA también en la provincia de Ourense.

En ACB totalizó 244 encuentros (que no está nada mal), todos ellos con la misma camiseta, repartidos en siete temporadas, con promedios de 4,1 puntos y 2,5 rebotes en 16 minutos. Su máxima anotación fue en la campaña de su debut, la 89-90, con 18 puntos al Mayoral Maristas, un partido que disputó entero.

Después, reconoce que estuvo “muy separado del baloncesto”. Y es que trabajó en los despachos para varios clubs… de fútbol, como el Pontevedra, el Jaén y el Getafe. “Ahí sí que había mucha tensión”, señala. Quizás como consecuencia de ello tuvo algunas arritmias ventriculares que le obligaron a ser operado y que se le implantase un microdesfibrilador. Esa época, con la salud algo resentida, no fue buena en su vida, pero ha vuelto con fuerza. Actualmente trabaja en la casa de apuestas Bwin, en la que su jefe es un hombre que, en la temporada del ascenso del 89, distribuía el balón en aquel Caixa Orense: Nacho Suárez.

Imagen reciente.
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