Darren Phillip: El carismático ‘DP’

Darren Phillip: El carismático ‘DP’

Javier Ortiz Pérez

Muy joven en el Unicaja.
Muy joven en el Unicaja.

El próximo mes de marzo cumplirá 38 años y seguramente le pille sobre una cancha. Parece que Darren Phillip se resiste a abandonar el baloncesto, pero es que es algo que lleva en la sangre, con lo que se le ve disfrutar partido tras partido. Ahora está en Argentina, seguramente con una exigencia menor, pero en España tuvimos la suerte de asistir a la práctica totalidad de su carrera profesional.

Sobre ‘DP’, antes de hablar de aspectos baloncestísticos hay que hacerlo con los personales: se trata de uno de esos jugadores que conectan inmediatamente con su afición. Con todas y cada que le han acogido en España ha tenido una relación especial. Y es que desde la grada gusta mucho ver cómo un tipo se deja la piel y al mismo tiempo intenta hacer partícipe al hincha de cada aspecto del partido. Siempre con una sonrisa en la boca, claro.

Verle levantando los brazos en momentos claves se convirtió en habitual desde el principio, cuando, tras llegar de la universidad de Fairfield, llegó muy joven al Unicaja. Su gran aval era haber nacido en Londres y no ocupar plaza de extranjero, pero en realidad su baloncesto se forjó en las calles de Brooklyn, cuando en sus ‘playgrounds’ empezó a ser conocido como ‘Primal Fear’ (algo así como ‘miedo primario’). Con un paréntesis de un año en Girona, en Málaga pasó tres de las cuatro  temporadas que van desde la 2000-01 a la 2003-04.

Lanzando a canasta en Sevilla.
Lanzando a canasta en Sevilla.

Como ídolo en la transición al Martín Carpena vivió el primer título de la historia del club, la Copa Korac del 2002. Casi nunca era titular, pero disputaba muchos minutos. Y es que su actividad era muy apreciada por los entrenadores. Phillip es el clásico interior que, aunque no sea muy alto (2,01), toca todos los balones cuando hay un rebote. Y no estaba exento de calidad.

De su tiempo en Málaga quedó también un momento dramático que acabó en (relativa) felicidad. El 11 de septiembre del 2001 siguió con doble angustia los atentados terroristas en las  Torres Gemelas: su madre, Margaret, trabajaba en una compañía aseguradora radicada la planta 38 de la torre 1. Y el chico, que entonces tenía 23 años, tardó unas cuantas horas en conocer a través de su padre que estaba sana y salva,  que logró salir a tiempo de aquel infierno.

Luego fichó por el otro ‘grande’ andaluz, el Caja San Fernando. Dos años en Sevilla dieron paso a otros cinco en Zaragoza, donde vivió los dos ascensos a la ACB del CAI siendo muy importante en todos los aspectdos. Como se ve, lo suyo era cuestión de fidelidad. Con los 25 que jugó en la 2010-11 cerraba los 267 partidos en la actualmente denominada Liga Endesa, promediando 7,4 puntos y 4,1 rebotes 18 minutos.

Su último equipo español fue el Ford Burgos (2011-12), donde, tras una buena campaña en lo individual, se marchó con la frustración de ser eliminado en la primera ronda de los ‘playoffs’ de la LEB Oro. En ‘El Plantío’ también le quisieron mucho. Desde entonces juega en Latinoamérica, sobre todo en Argentina, aunque también ha estado unos meses en Puerto Rico. Ahora está en el Olímpico. Y sigue muy en forma, bien colocado en varias clasificaciones estadísticas de la LNB.

Burgos, su último equipo español.
Burgos, su último equipo español.

Se trata también de un hombre inquieto en los negocios, sobre todo en el sector inmobiliario. Y siempre, medio en broma, medio en serio, ha dicho que, cuando se retire, quiere montar un bar de tapas en Nueva York.

Siempre sonriente.
Siempre sonriente.