Pepe Benedé: Experto en la transición tras la retirada

Pepe Benedé: Experto en la transición tras la retirada

Javier Ortiz Pérez

Cáceres 91-92.
Cáceres 91-92.

A Pepe Benedé casi nadie le llama ‘José Luis’. Su relación con el deporte quizás resulte más interesante en el presente que en el pasado (siendo junior disputó 18 partidos con el Huesca entre la temporada 86-87 y la 88-89). Resulta que está impulsando una nueva empresa de servicios para deportistas que, cuando afrontan la retirada, no saben muy bien cómo hacerlo, sobre todo a nivel laboral.

Toda la información está en www.retiradadeportiva.com, pero él nos lo cuenta más directamente: “Llevaba tiempo pensando en hacerlo. Es un asunto que me gusta. Hice un grado de Recursos Humanos en la ciudad donde vivo ahora, Lleida, y me preguntaba en qué podía ayudar, qué podía hacer. Ya había colaborado con gente a cambiar, a reciclarse, con búsquedas activas de empleo. Lo que ofrezco ahora es algo más orientado al deportista”.

Según afirma, su transición entre el deporte profesional y la vida laboral (desde hace años trabaja en Mapfre como responsable de un área de negocio) resultó buena “porque la diseñé, aunque no supiese muy bien que lo estaba haciendo. Fui autodidacta y se cumplió lo que había pensado, pero nadie me ayudó. Si hubiera habido alguien a mi lado en este sentido, seguramente hubiese ido mejor todavía”.

Benedé es oscense, de Sabiñánigo, y sus primeros pasos en el baloncesto fueron, como mínimo, llamativos. “Tenía 13 años y empecé a jugar directamente en un equipo senior, en una liga provincial. Era un niño jugando con hombres”, apunta. Bueno, no tan niño. Ya medía cerca de dos metros (ahora está en 2,04). Su progresión ante tan peculiar aprendizaje fue rapidísima: al poco tiempo, “con 14 o 15 años, el Huesca me hizo una oferta y me fui allí para integrarme en sus categorías inferiores. Y enseguida subí al primer equipo”.

En la actualidad.
En la actualidad.

Tenía 17 años cuando debutó un ‘Día de los Enamorados’ en la ACB, jugando un par de minutos en una clara victoria contra el TDK Manresa. En plena vorágine, llamó la atención de la Federación Española y acudió incluso a un Europeo junior.

En tres temporadas en la órbita de la primera plantilla no pasó de minutos ocasionales, pero todavía era joven cuando se marchó cedido al Prohaci Mallorca, en la 89-90. “Fue un error. Tenían a un entrenador veterano como Antonio Serra que desde luego no apostaba por los jóvenes. Jugué muy poco”, lamenta. Fue entonces al Cáceres, entonces en Segunda División, donde estuvo dos años y con el que llegaría a subir a ACB, aunque no llegaría a regresar a la máxima categoría nunca. “Huesca volvió a llamarme, pero no tenía mucha perspectiva de jugar minutos y preferí quedarme en Primera B, divirtiéndome. Para mí era más ventajoso en todos los aspectos”, agrega.

¿Cómo jugaba? Pues, aunque no rechazaba la lucha bajo los tableros, era un ‘4’ abierto, con el matiz de que sus tiros no eran casi nunca desde la línea de tres puntos, sino desde unos 5 metros.  “Me especialicé en algo que sabía que hacía bien”, argumenta.

En Lleida se incorporó también con el equipo en Segunda gracias a la promesa de un trabajo. Aquello sí fue un acierto. Y hasta hoy. Pero no ha abandonado desde luego el baloncesto: continúa jugando en una liga de empresas de la zona, con veteranos, y recientemente ha participado en Los Angeles en los Special Olympics. Se trata del equivalente para discapacitados intelectuales de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos y hubo 7.000 participantes. Benedé ocupó el papel de lo que se denomina ‘unificado’: jugador sin discapacidad que puede estar en la pista con el resto del equipo. “Fue una experiencia preciosa. Aunque tuvimos problemas en la llegada con el traslado, la organización fue espectacular. Mi condición era ayudarles lo máximo posible, casi más como un entrenador que como jugador”, señala.

En acción en los recientes Special Olympics.
En acción en los recientes Special Olympics.