Jeff Allen: Repuesto en Lugo (dos veces)

Jeff Allen: Repuesto en Lugo (dos veces)

Javier Ortiz Pérez

En el Bancobao Villalba (Foto: clasicosdelbasketmusic.blogspot.com).
En el Bancobao Villalba (Foto: clasicosdelbasketmusic.blogspot.com).

Jeff Allen se convirtió durante dos campañas consecutivas en el recurso del Breogán de Lugo si, en plena temporada, se lesionaba uno de sus americanos. En la 84-85 le pasó con Jimmy Wright y en la 85-86, con Winfred King. Entre ambas aventuras totalizó 30 partidos y un promedio de 19,2 puntos y 11 rebotes.

No está nada mal para un 2,08 blanco que llegaba más bien con la etiqueta de pívot defensivo gracias a sus 2,08 y buena intuición para el tapón. Era honesto en el esfuerzo y se integró perfectamente, como pronto veremos. Pero también podía lanzar desde 4-5 metros.

Llegó a España con mucho prestigio universitario: coincidió en la neoyorquina Saint John’s con gente como Mark Jackson, Chris Mullin, Bill Wennington y David Russell. Y hasta entró en la tercera ronda del ‘draft’ (número 56) escogido por Sacramento Kings, pero no llegó a firmar.  Por lo que parece, en su fichaje influyó bastante el entonces seleccionador nacional, Antonio Díaz Miguel, que era muy amigo del técnico de Saint John’s, Lou Carnesecca. “Creo que yo era un buen compañero. Se me daba bien coger rebotes y defender”, se autodefine.

En el 2010, con el entrenador lucense Javi Muñoz.
En el 2010, con el entrenador lucense Javi Muñoz.

Aquel Lugo de 1984 lo recuerda por su “gran pasión” por el baloncesto. “Tengo buenos recuerdos del equipo, de gente como Manel Sánchez y Tito Díaz. Era un buen grupo. Era mi primera vez en España y estuvo realmente bien. El único problema es que cuando llegué el equipo estaba en lo que entonces se llamaba la A-1, donde estaban todos los equipos fuertes. Pero me gustó mucho enfrentarme a grandes clubs como el Real Madrid de Fernando Martín y el Barcelona de Epi. Fueron muy buenos partidos”, comenta.

También tuvo par de buenas experiencias en Primera B con el Lagisa Gijón y el Collado Villalba, en Primera B. “Era una competición muy fuerte, con buenos americanos. Se nos pedía que hiciésemos muchos puntos”, señala.

En la actualidad vive en Madison, en el estado de Connecticut, y se dedica a la representación de jugadores desde hace años. “Es algo que me gusta mucho, seguir en el baloncesto de esta manera”, comenta. Por eso ha mantenido vínculo con la liga española, ya que su empresa fue la que trajo a James Feldeine (a Lugo en primera instancia), Manny Quezada (León y luego Joventut), Chad Toppert (CAI Zaragoza) y Scott Bamforth (Sevilla, Murcia y ahora de nuevo en Sevilla). “Me gustan jugadores así, que no son muy conocidos, y elegir bien los sitios donde puedan hacerse importantes. A todos los que he llevado a España era porque les venía muy bien el juego que se hace allí. Sigue siendo la segunda mejor liga del mundo”, sostiene. Ahora está en la empresa Gametime Management.

Allen lo cuenta todo en un español bastante decente y que le ha ayudado en su trabajo. “Hablo un poquito”, dice con modestia.