Drew Nicholas: Unos ‘playoffs’ interrumpidos

Drew Nicholas: Unos ‘playoffs’ interrumpidos

Javier Ortiz Pérez

Con el Tau en los ‘playoffs’ de 2004.
Con el Tau en los ‘playoffs’ de 2004.

Refuerzo de urgencia para los ‘playoffs’ 2004-05 para el Baskonia, la etapa de Drew Nicholas en España se produjo cuando todavía no era un escolta tan reconocido a nivel europeo como llegó a ser. De hecho, su etapa en Vitoria parece que le lanzó al primer plano continental, llegando a conocer posteriormente equipos la Benetton, el Efes, el Panathinaikos, el Olimpia de Milán y finalmente el CSKA de Moscú.

Buen currículum para un jugador que atacaba con valentía el aro, con predilección por el tiro de tres. Su ratio de puntos/minuto no fue malo, promediando 7,4 en 21 sobre la pista, y su implicación defensiva también recibió elogios. Sin embargo, solo jugó siete partidos con el entonces Tau: los dos últimos de la liga regular y cinco más en las eliminatorias. Y es que fue una lástima que en la eliminatoria de semifinales, frente al Unicaja, sufriese una fisura por estrés que le impidió continuar jugando, incluyendo la final (de infausto recuerdo en el Buesa Arena) ante el Real Madrid.

“Para mí, fue el primer gran club de mi carrera. Jugar con gente como Scola, Calderón e incluso Splitter, aunque era joven, fue muy grande para mí. Cuando llegué acababan de perder la final de la Euroliga contra el Maccabi”, recuerda. Por su parte, él se había proclamado máximo anotador de la liga italiana con el Livorno (22,8 puntos) y tenía todavía 23 años. Su primer equipo europeo había sido también en Italia la temporada anterior, la 2003-04, con el Fabriano. Tenía cierto prestigio por haber ganado la NCAA con Maryland en 2001, pero no había podido entrar en el ‘draft’.

Festejando la Euroliga del 2009 con Mike Baptiste.
Festejando la Euroliga del 2009 con Mike Baptiste.

Nicholas habla todavía lamentando la lesión que no le dejó completar su aportación y, quizás, ayudar de forma decisiva a su equipo, que andaba mermado en el juego exterior, a ganar la ACB. “Todavía no he olvidado el quinto partido contra el Madrid en el que perdimos el campeonato”. Sí, nadie que lo haya vivido puede hacerlo: fue el día del famoso triple de Alberto Herreros. Especialmente bueno había sido el tercer partido de cuartos de final ante el Gran Canaria (18 puntos).

A partir de entonces, su carrera fue hacia arriba, convirtiéndose en un fijo de la Euroliga y manteniendo especial buen cartel en Italia (Treviso y Milán) y también asumiendo notables responsabilidades ofensivas en Turquía, Grecia y  Rusia. Y no puede decirse que jugase para sí mismo: totalizó dos máximos títulos continentales (en 2009 y 2011 dentro de un Panathinaikos donde Zeljko Obradovic le apreciaba especialmente), tres ligas griegas, una italiana, una copa griega y una turca.

No apuró demasiado su carrera, que abandonó en un ‘grande’ como el CSKA en el 2013. Ahora, de regreso a Estados Unidos, su vida ha dado un giro, aunque sigue relacionado con el baloncesto: es analista de la NCAA en televisión. “Es algo con lo que disfruto mucho porque me permite mantenerme cerca del juego. Me encanta ayudar a los aficionados a ver los partidos desde una perspectiva diferente a la que están habituados”, relata.

En la actualidad como analista televisivo.
En la actualidad como analista televisivo.