Jorge Fernández: Apegado a Granada

Jorge Fernández: Apegado a Granada

Javier Ortiz Pérez

En un partido de la temporada 2008-09.
En un partido de la temporada 2008-09.

Lo primero: no hay que confundir a este Jorge Fernández con otro jugador de iguales nombre y apellido que también pasó por la actualmente denominada Liga Endesa y que es un famoso presentador, del que ya hablamos aquí en su momento.  Nuestro protagonista de hoy es granadino y sigue en activo con el equipo de su ciudad en la LEB Plata.

Fernández mide 1,80 y es un base al que, como él mismo destaca, lo que le gusta es “jugar a campo abierto, defender al máximo y organizar el equipo”. Así, carrera arriba y carrera abajo, se ha desarrollado una carrera que tuvo 22 partidos en la máxima categoría sumando los de las temporadas 2008-09 y 2009-10, las dos últimas del Granada en la gran élite. “Fue una experiencia muy bonita de la que estoy tirando todavía. Entrenar y jugar con jugadores de tanta calidad es algo que te tiene que gustar obligatoriamente”, destaca. Fueron 112 minutos y 22 puntos en total.

Según cuenta, empezó en el baloncesto muy niño. “Mi padre había jugado toda su vida y se enteró que en el colegio en el que estaba, de los Agustinos, no había equipo, por lo que pidió permiso a los curas para montar uno. Así empecé yo, en benjamines”, comenta. Tanto destacó que Unicaja, siempre atento a los talentos andaluces, le becó ¡siendo infantil! “La verdad es que no me fue tan duro como pueda pensarse irme a Málaga tan niño. Estaba cerca de Granada y mis padres venían si necesitaba algo. En Unicaja ganamos algunos campeonatos de categorías inferiores y estuvo allí hasta junior de segundo año”, añade.

Imagen más reciente.
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Volvió entonces (2006) a la disciplina del ‘CeBé’, en principio en el filial en EBA y luego ya integrado en el primer equipo. El bronce en el Europeo sub-20 del 2009 le hizo muy feliz. Luego ya se sintió libre para ir a Oro con el Melilla (2010-11) y a Plata con el Ourense (2011-12), donde lograría el ascenso a la segunda categoría.

Fue entonces cuando decidió darle un giro a su vida y centrarse en la carrera de Fisioterapia. “El baloncesto no está como hace unos años, cuando era más fácil ser profesional. La situación está tan complicada que siempre tienes que disponer de un ‘plan B’ y el mío fue la universidad”, apunta. Regresó a la ciudad de La Alhambra, donde únicamente ha vuelto a jugar a cierto nivel a partir de la 2014-15 con el ‘nuevo’ Granada, primero en EBA (7,9 puntos y 4,5 asistencias) y, esta campaña, en Plata. “Esperamos poner al club en una categoría más adecuada a la tradición de aquí. Volver al Palacio de los Deportes está siendo un gran estímulo”.  No es tarde todavía para él: tiene 26 años.

Con desplazamientos más largos, sobre todo al norte, le esperan muchos kilómetros de autobús esta campaña, pero él ya sabe lo que hará. “Aprovecharé para estudiar. Al principio cuesta ponerse con el jaleo que montan algunos, pero luego te das cuenta de que es mucho tiempo en la carretera y que tienes que aprovecharlo. Espero terminar la carrera en dos años. El truco consiste en ponerse cerca del entrenador, que es donde suele haber más silencio”, desvela, feliz de tener un balón de baloncesto entre las manos pese a todo. “Es ser semi profesional. Se elige entre estar con los amigos el fin de semana o el baloncesto y yo elegí el baloncesto”, apostilla.