Arvydas Macijauskas: Lituano con éxito efímero

Arvydas Macijauskas: Lituano con éxito efímero

Javier Ortiz Pérez

Con el Tau.
Con el Tau.

Cuando toca escribir sobre Arvydas Macijauskas, qué mejor que pedírselo a un gran admirador suyo y estudioso de su vida, Adolfo Romero, como ya demostró en un artículo publicado en acb.com. Es él quien hoy elabora una nueva semblanza suya en la que nos habla, entre otras cosas, de su efímera pero exitosa experiencia en España, en Vitoria. Allá va.

“Fueron solo dos años en ACB. Pero su carácter y su juego, hicieron mella. Nacido en el año 1980, en Klaipeda (Lituania), la misma ciudad que vio nacer a Arturas Karnisovas, Arvydas Macijauskas comenzó su andadura de tirador letal en el viejo continente.

Y todo comenzó en casa. El Neptunas Klaipeda le dio la oportunidad de debutar en el primer equipo en la temporada 1996-1997, incluyéndolo en plantilla a la siguiente temporada, donde Arvydas comenzaría a destacar, superando los diez puntos por partido y firmando un 46% en triples, que lo harían asentarse en el equipo lituano, subiendo prestaciones en su segunda temporada completa.

Dos temporadas, sólo necesitó eso, para alcanzar el 50% en triples, hecho que prácticamente lo acompañó toda su carrera. Además, 15.4 puntos de media, y todas las miradas puestas en él. ¿El equipo que se haría con él? El Lietuvos Rytas, que intentaba atesorar todo el talento lituano, con Siskauskas, Javtokas y el propio “Macas”, entre otros, para desbancar a un Zalgiris que acababa de ganar la Euroliga con Tyus Edney al mando.

En el 2003 con la selección.
En el 2003 con la selección.

Y así sería, logrando en la primera temporada la LKL lituana, con Macijauskas anotando 11.4 puntos por partido. De ahí, a la división entre ULEB y FIBA que llevó al Lietuvos a la Suproleague, donde Macijauskas debutaría ante el gran público europeo. Con ganas de destacar y hacer ruido, las actuaciones de Macijauskas lo pusieron en el mapa, como el partido ante el Panathinaikos, donde anotó 19 puntos, o su gran temporada en liga, donde logró un 54% en triples y superó los 18 puntos por partido.

Sin título de liga, eso sí, a la temporada siguiente se resarciría, logrando el doblete LKL y NEBL, así como el MVP de la liga lituana y el MVP de la final de la NEBL, donde se enfrentaron al Ural Great ruso. MVP de LKL que repetiría en la que iba a ser su última temporada en Lituania, dando el salto a un grande europeo: el Baskonia se hacía con Macijauskas.

Kazlauskas fue claro en su día: “la escuela lituana ha formado a grandes tiradores en su historia, pero creo que sin duda es el mejor de ellos, mejor incluso que Stombergas”. De ahí, al Eurobasket donde lideró a Lituania, siendo el máximo anotador y logrando el oro. Un buen cartel para su llegada a la ACB.

Y menuda llegada. 36 puntos y 7 rebotes, con 44 de valoración, en su primer partido ante el Gran Canaria. En la sexta jornada, 39 puntos y 45 de valoración. ¿En Euroliga? Su mejor actuación, con 40 puntos, 6/6 en triples, 14/14 en tiros libres y 50 de valoración ante el Villerbaune.

Intratable en ambas competiciones, demostrando ser letal desde el triple, añadiendo a su repertorio una buena capacidad para entrar a canasta, Arvydas Macijauskas iba a ritmo de convertirse en el anotador total. En Febrero, lograría su primer título con el TAU Cerámica, la Copa del Rey que vio nacer a Rudy Fernández, donde “Macas” lograría 13 puntos de media.  En semifinales de ACB, caerían ante el Estudiantes, dando así por finalizada la primera temporada de Macijauskas en España.

Últimos partidos con el Olympiakos.
Últimos partidos con el Olympiakos.

La segunda acabó de la forma más cruel posible, con el triple de Herreros en una de las remontadas más recordadas. Sin embargo, en Europa las cosas fueron bien distintas. El TAU Cerámica alcanzó la Final Four de Moscú, donde en semifinales se vería las caras ante el CSKA de Moscú, un equipo hecho para arrasar en la competición. Y cayeron, precisamente, en esa semifinal, gracias a un Macijauskas pletórico que anotó, para sentenciar, un triple a falta de 2 minutos y 35 segundos, que se tradujo en la victoria vitoriana y en la segunda final de Euroliga. En la final, el Maccabi de Jasikevicius, Parker, Vujcic y  Baston fue demasiado, y el TAU tuvo que conformarse con el subcampeonato europeo.

Sería la última temporada de Macijauskas en Vitoria. De allí, a la NBA, donde no tuvo oportunidades y su aventura se tornó en fracaso. Jugó en los Hornets, que sufrieron las consecuencias del huracán Katrina, teniendo que trasladarse a Oklahoma. Allí, Macijauskas anotó 2.3 puntos en 19 partidos jugados, siendo cortado en el verano siguiente. Tocaba volver a Europa.

Olympiakos sería el equipo que contrataría al genio lituano, con un contrato de vértigo: 4 años y 9 millones de euros. Pero la suerte no estaba del lado del jugador, que se rompía el tendón de Aquiles en la pretemporada. 19 partidos, los mismos que en la NBA, fueron los que pudo disputar Macijauskas, muy lejos de su nivel anterior. Al año siguiente, mejoró en sensaciones, pero no su estado físico, hecho que preocupaba en El Pireo, sobre todo teniendo en cuenta el contrato del jugador.

Entonces, llegó la polémica. “Mache” disputaba varios entrenamientos con su selección, donde recaería de su dolencia en el tendón de Aquiles, y llevando al corte del jugador por parte del Olympiakos. El conflicto se solucionó por la vía legal, en un proceso que duró dos años y que cayó del lado del conjunto griego, librándose de pagar la totalidad del contrato de Macijauskas.

Era 2010, y Macijauskas ya no podía continuar a buen nivel. Con tan solo 30 años, el hombre que asombró a Europa desde la línea de 6.25, colgaba las botas. Era el momento de probar en los banquillos, donde el Perlas Vilnius le daba la opción de ser entrenador asistente, puesto que abandonaría un mes después por motivos personales.

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Después de esa primera experiencia, tocaba probar en la segunda división lituana, como asistente, en el Brazylija-EGO Forte, donde estuvo hasta la temporada 2013-2014. Ahora mismo, espera su oportunidad para dirigir un equipo como primer entrenador. Con su carácter, no sería difícil motivar a un equipo, y además, por qué no, podría transmitir su talento a la hora de tirar desde la línea de tres puntos”.