Bobby Phills: Mal en Zaragoza, recordadísimo en Charlotte

Bobby Phills: Mal en Zaragoza, recordadísimo en Charlotte

Javier Ortiz Pérez

Escaso tiempo en Zaragoza en 1992.
Escaso tiempo en Zaragoza en 1992.

Bobby Phills únicamente disputó dos partidos en España, en el Natwest Zaragoza de la temporada 92-93 que dirigía Mario Pesquera. Rápidamente fue sustituido por Carlton McKinney, consecuencia de que solamente anotó 6 puntos en 22 minutos en total. No parecía entonces que fuese a hacer mucho en el baloncesto, pero a partir de entonces construyó una buena carrera en la NBA, truncada muy desgraciadamente por un mortal accidente de tráfico en el 2000. Tenía 30 años.

En Estados Unidos, a juzgar por un reportaje recientemente publicado, se le recuerda mucho. Está muy bien escrito y merece la pena leerlo completo. Y es que recientemente se le ha hecho un homenaje coincidiendo con el decimoquinto aniversario de su fallecimiento, que se produjo de un modo absurdo. Todo hace indicar que, después de un entrenamiento con los Charlotte Hornets, emprendió una carrera automovilística con su compañero de equipo David Wesley. Iba a unos 160 kilómetros por hora cuando perdió el control de su Porsche 993 Cabriolet, se estrelló y murió instantáneamente.

“A menudo hablo de lo listo que era Bobby. Tenía grandes condiciones académicas y deportivas, pero pese a todo eso, cometió un estúpido error que le costó la vida”, dice su padre, del mismo nombre, hoy en día.

Hasta llegar a ser un jugador de rotación en la NBA, Phills recorrió un largo camino, incluyendo esa fallida etapa en España. Cuando en principio iba a ser un jugador de banquillo porque estaba muy centrado en estudiar Veterinaria, se convirtió en un triplista destacado a nivel nacional (4,4 por partido), pero en la pequeña Southern University. No encontró hueco en unos Bucks que le seleccionaron en la segunda ronda (número 45) de 1991.

Con los Cleveland Cavaliers.
Con los Cleveland Cavaliers.

Cuando se disponía a trabajar en una clínica veterinaria, le convencieron de que podía hacer dinero con el baloncesto, aunque fuese en Europa. Tuvo que pasar también por la infernal CBA hasta que los Cleveland Cavaliers le dieron su primera oportunidad real. Se convirtió en uno de los mejores defensores de la competición, según comentó el mismísimo Michael Jordan en 1995. El mito de los Bulls tuvo dos partidos pésimos casi seguidos en el tiro contra los Cavs, marcado férreamente por Phills: 9/27 en el primero y 9/26 en el siguiente.

Acabó con un buen contrato en los Hornets (siete años y 33 millones de dólares), a las órdenes del legendario Paul Silas. “Su muerte fue una de las peores cosas que me han pasado en la vida”, dijo el técnico. “Bobby era un conductor rápido. Un día después de un partido, me adelantó e iba a alrededor de 100 millas (166 kilómetros) por ahora. El día siguiente, en el entrenamiento, le dije que no hiciese eso, que tenía dos preciosos chicos y una gran esposa”, añadió Silas. La respuesta del jugador fue quitarle importancia, pero la carrera con Wesley se produjo.

Baron Davis era entonces un novato que estaba lejos de convertirse en una estrella rutilante que sería luego. También guarda un gran recuerdo de su ex compañero: “Era un gran padre y marido. Hizo mucho por la comunidad y por mí. Era el veterano al que sigues. A medida que te vuelves más viejo, más aprecias a gente como él”.

Así quedó el coche tras el accidente.
Así quedó el coche tras el accidente.

A Wesley, claro, le perseguirá el accidente por el resto de sus días. “Todos los días y todas las noches”, apunta. Afectado psicológicamente, su carrera no volvió a ser la misma. Sentía que tenía la culpa de lo sucedido. Kendall, la mujer de Bobby, nunca le señaló con el dedo, afirma. “Mucha gente lo hizo, pero fue Bobby el que eligió correr tan rápido. Sé que todo el mundo tiene un día en el que Dios le llamada a su lado, y aquel fue el día para Bobby. No importa si fue una carrera o si estaba paseando por la calle. Fue su momento. No creo que puedas escapar del día que tienes predestinado”.