Miguel López Abril: Simplemente ‘Miguelito’

Miguel López Abril: Simplemente ‘Miguelito’

Javier Ortiz Pérez

Subiendo el balón con el Barça en 1976 (Foto: 70 años de basket en España).
Subiendo el balón con el Barça en 1976 (Foto: 70 años de basket en España).

Sí, a Miguel López Abril le siguen llamado, a sus 60 años, ‘Miguelito’, como ha ocurrido toda la vida. Ocurrió en el colegio Santiago Apóstol. Su madre (vivían enfrente) le reclamaba: “¡Miguel!”. Nada. “’¡Miguelín!”. Nada. “¡Miguelito!”.  Y él solamente respondía a la tercera. Tanto se popularizó aquello a nivel interno que los propios curas, cuando pasaban lista, no decían “López Abril, Miguel”, sino “Miguelito”.

Con eso se quedó también para el baloncesto. Cuando el Barça, el club de su vida, fue al colegio para ficharle porque su fama estaba trascendiendo en la Ciudad Condal, tuvieron que preguntar por ‘Miguelito’. Estamos ante uno de los mejores bases españoles de los años 70 y cuya carrera se prolongó hasta entrados los 80. Incluso disputó las dos primeras temporadas de la era ACB: Joventut 83-84 y Baskonia (por entonces Caja de Álava) 84-85.

Así se veía él como director de juego: “Antes de los partidos, Juanito de la Cruz solía decirme: ‘Miguelito, pon en marcha la computadora’. Pues un poco así. Creo que era sobre todo un buen pasador y que me gustaba controlar el juego. Pero hacía más cosas en el vestuario. Siempre le decía a los compañeros que teníamos que estar unidos pese a que no estuviésemos de acuerdo con el entrenador algunas veces, que no podíamos tirar por tierra todo el trabajo. Teníamos que ser nosotros mismos”.

López Abril asistió al inicio del despegue de la sección de baloncesto azulgrana, que por primera vez se asomó a una final europea en la 74-75 (perdió la Korac contra el Cantú) y rompió una larga sequía de títulos con las Copas del Rey de 1978 y 1979. “El Madrid era muy fuerte entonces y nosotros éramos un equipo muy joven, con gente como Epi, Nacho Solozábal, Sibilio… Pero ya empezábamos a hacer nuestras cosas”, recuerda.

 Con el Manresa 80-81 (Foto: Nuevo Basket).
Con el Manresa 80-81 (Foto: Nuevo Basket).

Hasta 1979 permaneció en el club ‘culé’, empezando entonces una segunda parte de su carrera un poco más movida. Primero, en Manresa, hasta 1981: “Fue especial jugar allí. Lo pasamos mal a nivel económico, sufriendo bastante, pero éramos un gran equipo. Tras eliminar al Joventut, conseguimos jugar una final de Copa, lo que en aquella época fue increíble”.

Después, salió por primera vez de Cataluña para unirse al Caja de Ronda otros dos años, hasta 1983. “Fue fenomenal aquello. Visto con el tiempo, me tenía que haber quedado más tiempo allí, pero, claro, eso nunca se puede saber”. Pasó una temporada también “excelente” con el Joventut (“me llamó Aíto y estuvimos fenomenal”) y cerró en la 84-85 en Vitoria. “Era un buen club, pero tuve problemas de pubis y ya decidí dejarlo después de aquello”, apunta.

Le quedó una pequeña espina de la selección española, ya que solo fue nueve veces internacional y no disputó ningún gran torneo: “Fue mala suerte, creo yo, y también pienso que no era muy del gusto de Antonio Díaz Miguel, aunque posteriormente tuvimos muy buena relación. Cuando parecía que podía ir a una Olimpiada me rompí la rótula en una final de Copa, en una jugada tonta en la que me di con el soporte de la canasta, que no tenía protección. No tardé mucho en recuperarme, pero perdí el tren”.

Desde 1985, ‘Miguelito’ (“si en una llamada telefónica me identifico como Miguel, no me reconocen”) se dedicó a los banquillos. No a los de élite, aunque sí ha llevado algunos equipos senior en LEB (Castelló y Sabadell) y EBA, sino más bien a los de base. De vuelta al Barcelona, por sus manos pasaron desde José Luis Galilea y Roger Esteller hasta Pau Gasol y Juan Carlos Navarro. “Tengo esa fama de entrenador de cantera, sí. Me gusta más trabajar con jóvenes, enseñarles. Con los profesionales hay que ser, digamos, más político”, sostiene. En una entrevista digital en el 2003, ‘La Bomba’ dice que fue el entrenador con el que más se identificó en su formación.

Ahora sigue muy vinculado al baloncesto, siendo director técnico del club de su localidad natal, L’Hospitalet de Llobregat. Sus mejores amigos son del mundo de la canasta. “Era un tiempo diferente al de ahora, había otro tipo de relación. Creo que la gente de nuestra época hemos ayudado mucho a que el basket sea lo que hoy es”, apostilla.

Una última curiosidad: de él se cuenta que fue el primero en conseguir una canasta en el recién inaugurado Palau Blaugrana, en un partido junior.

Última temporada con el Caja de Álava (Foto: Nuevo Basket).
Última temporada con el Caja de Álava (Foto: Nuevo Basket).



Imagen reciente.
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