Eric Johnson: Nuestro ‘Microondas’

Eric Johnson: Nuestro ‘Microondas’

Javier Ortiz Pérez

En el Gijón.
En el Gijón.

Eric Johnson fue en principio conocido en el baloncesto español, a su llegada en la temporada 92-93 al Valencia Basket, por ser hermano de un jugador muy visible de la época, Vinnie ‘Microondas’ Johnson, un reserva decisivo en los títulos conseguidos por los Detroit Pistons a finales de los 80. Eric y Vinnie eran el mismo tipo de profesional: explosivos y capaces de revolucionar un partido en un instante, sobre todo tras salir del banquillo.

El original ‘Microwave’ Johnson tuvo más fortuna en la NBA, donde jugó trece temporadas (pieza de Edu Casado sobre él aquí). El ‘nuestro’, algo más joven, solamente dispuso de 48 partidos en los Utah Jazz de la 89-90, con muy pocos minutos (5,7 de promedio). Acababa de salir de la universidad de Nebraska y no entró en el ‘draft’.

Tras un tiempo en la CBA buscando oportunidades, España se cruzó, para bien, en su camino en 1992. Un Valencia Basket ambicioso le contrató como ‘dinamitador’. En La Fonteta permaneció dos años con buenas actuaciones, aunque su mayor triunfo fue probablemente fuera de la cancha: conoció a una valenciana con la que tuvo un hijo.

Otra etapa en la CBA y unos años en Francia dieron paso a su regreso a Valencia (96-97), donde ejercería de temporero a finales de la 98-99. Con la consecución del pasaporte español, Girona (99-2000) y Gijón (2000-01) también confiaron en él para sus proyectos en ACB, donde totalizaría 164 partidos (9,9 puntos en 28 minutos).

Con la camiseta del Valencia Basket.
Con la camiseta del Valencia Basket.

Johnson tenía varias cosas buenas además: era un tremendo defensor y podía alternar las posiciones de base y escolta. Su buen estado físico prolongó su carrera hasta los 38 años, los tres últimos en Ferrol en la entonces denominada LEB-2 (Plata actual). Al borde de los 40 se permitió el lujo de promediar 11,8 puntos en su última campaña, la 2003-04. Ya se sabe que es difícil que los microondas se estropeen.

¿Qué ha sido de él desde entonces? No había conseguido encontrarle en varios intentos, preguntando aquí y allá, pero me llevé una gran sorpresa cuando una tarde me llamó Johnny Rogers, seguidor de esta sección, y me lo puso directamente al teléfono. Resulta que le estaba echando una mano en el campus enfocado al tiro que el ‘shooter’ pelirrojo organiza en Valencia. Johnson conserva un español bastante bueno.

“Estoy trabajando en la empresa de mi hermano Vinnie en una empresa llamada Piston Group que se dedica a fabricar componentes de automóviles. Una de nuestras fábricas está en Louisville, Kentucky, y allí estoy como coordinador de producción”, cuenta. “Vamos bien. Estoy contento”, añade.

Aunque metido en un mundo totalmente diferente, no puede olvidar sus años entre canastas: “Es que el baloncesto a mí me lo ha dado todo, ha sido la pasión de mi vida. Creo que tuve mucha suerte. Mi hermano y yo crecimos en Nueva York y aprendimos a jugar en sus calles. Yo lo único que hice fue seguirle”.

Imagen actual.
Imagen actual.

“Me siento muy identificado con Valencia porque estuve muy a gusto y formamos un gran equipo. También estuve bien en los otros lugares donde jugué porque me gusta mucho España. Jugamos partidos muy bonitos. A todo el que me pregunta le hablo bien de la experiencia. Cada vez que puedo regreso aquí”, añade. No, no hace falta preguntarle mucho sobre gastronomía: “Por supuesto que me gusta la paella”.