Nacho Castellanos: Una decisión precipitada

Nacho Castellanos: Una decisión precipitada

Javier Ortiz Pérez

Con el Guadalajara.
Con el Guadalajara.

Nacho Castellanos reconoce haber cometido un error muy grave en su carrera profesional: haberse querido marchar del Taugrés Vitoria en plena campaña 1993-94, cuando el club había empezado a apostar seriamente por él. Pero estaba descontento con los minutos que tenía y buscó una salida que, afirma hoy en día, fue perjudicial para su progresión.

Castellanos habla de un ‘antes y un después’ de aquello. “Quién sabe lo que hubiera  pasado. Pero no me daba cuenta de que estaba en un gran club, rodeado de jugadores como Laso, Nicola y Ramón Rivas, y que contaban conmigo”, explica este ‘3’-‘4’ de 2,06, espigadísimo, muy fino, con buena mano… Muy buenas condiciones que no llegó a explotar en sus oportunidades en la máxima categoría. Sí lo hizo más en LEB.

Madrileño, sus primeros pasos en el baloncesto los dio en el Colegio Público Pasamonte, en el barrio de Moratalaz, como compañero de clase y de equipo de César Nanclares, el ex director de ‘Gigantes del Basket’ y actual director de contenidos audiovisuales del Real Madrid. “Yo jugaba más bien al fútbol. Era delantero y no lo hacía mal. Luego empezamos con el baloncesto y enseguida acabé primero en el Canoe y luego en el Real Madrid, cuando vino Ángel Jareño a ficharme”, recuerda.

Bajo la disciplina blanca permaneció también el Guadalajara cuando era filial. El ascenso (no consumado) de 1993 fue el momento culminante y  lo que hizo al Baskonia fijarse en él y pedir sus derechos para facilitar la marcha de Joe Arluackas al Real Madrid. “Fue un gran error, pero quería jugar más. Acabé cedido en Burgos y luego en Salamanca, donde tuve una peritonitis que casi me lleva al otro barrio. Perdí 15 kilos, pero acabé entrenando muy bien”, apunta Castellanos, que encontró mayor estabilidad en Fuenlabrada, tres campañas de EBA, ACB y LEB: “Estuve realmente bien allí, sobre todo el primer año con Martín Fariñas”.

Cromo en el Fuenlabrada 96-97.
Cromo en el Fuenlabrada 96-97.

En la 98-99 fue máximo anotador nacional en Inca, en LEB, y buscó un mayor contrato de lo que le ofrecían en España y disputar la Copa Korac asomándose al exterior, al Ulm alemán. “Fue todo muy diferente. El idioma me resultó complicadísimo. El entrenador era uno de estos balcánicos durísimos que incluso salía a correr con nosotros”. Era momento de regresar, pero duraría solamente tres años más en el baloncesto profesional: Córdoba (LEB, 2000-01) y La Palma (LEB 2, 2001-03). En su regreso a Madrid se quedó en EBA varios años, volviendo al Canoe.

Cuando ya llevaba ya un tiempo jugando únicamente en ligas locales, en la 2013-14 protagonizó una curiosa vuelta a la EBA, con 41 años, en el Quintanar del Rey: “El entrenador era amigo mío y me lo pidió. Me encontré bien. Incluso en algún partido fui decisivo con un tapón en el último segundo que nos dio la victoria”. Fueron solo seis encuentros.

Hacía bastante tiempo que Castellanos vivía ya de su empresa, Tuareg Comunicaciones, que ofrece distintos servicios en ese ámbito. “Estudié hasta COU, pero después hice cursos de marketing y demás”, concluye, lamentando todavía que sus cualidades, la de un alero potente a nivel físico o un ‘4’ abierto, solo funcionasen en determinadas ligas como la LEB. Aquella decisión en Vitoria...

En la actualidad, con su amigo periodista César Nanclares.
En la actualidad, con su amigo periodista César Nanclares.