Joey Beard: Sevilla esperaba más

Joey Beard: Sevilla esperaba más

Javier Ortiz Pérez

Anotando con el Caja.
Anotando con el Caja.

Hubo un tiempo (finales de los 90, principios de siglo XXI) en el que el Caja San Fernando (actual Baloncesto Sevilla) tenía una enorme mala suerte con los comunitarios que contrataba. La historia solía ser la misma: el club andaluz conseguía los servicios de jugadores de buen prestigio internacional que luego no rendían lo que se esperaba de ellos cuando pisaban el San Pablo. En ese contexto habría que meter a Joey Beard.

Como prototipo, Beard resultaba muy interesante. Medía 2,10, pero no era exactamente un ‘5’, ya que podía alejarse del aro y clavar algún tiro. Formado entres las universidades de Duke Boston, había dado muestras de su talento en Francia (Roanne), Alemania (Giessen) e Italia (Rimini) antes de conseguir el pasaporte del país transalpino y multiplicar así su valor. En la Lega había promediado 12,6 puntos, 9,8 rebotes y hasta había sido líder de la competición en robos de balón (3,8). Hasta le llamó la ‘nazionale’, con la que disputó cuatro partidos.

Pues en Sevilla, ni fu ni fa. 5,7 puntos y 5,2 rebotes en 20 minutos. “Fue una de las decepciones en la que el equipo también lo fue”, considera una página muy exhaustiva sobre la historia del club, Wikicaja, en la que, con datos, también se apunta que “a pesar de tener buenos porcentajes en tiros de dos (acabaría segundo de la liga en dicho apartado) sus actuaciones destacadas se pudieron contar con los dedos de la mano. Algunos partidos en doble-doble como 12+10 ante Estudiantes, 10+14 ante Gijón, 10+10 ante el Real Madrid y 11+12 ante Fuenlabrada no escondían un juego un tanto blando de un jugador cuya condición física aparentaba mucho más de lo que ofrecía en el campo”.

En Milán.
En Milán.

Para culminar el tema, a falta de cinco partidos para el final de la liga regular, se rompió el quinto metatarsiano del pie izquierdo en un entrenamiento, por lo que no volvería a jugar, siendo sustituido por otra de esas decepciones comunitarias de la época, Peter Guarasci, que salía de una lesión.

Desde el 2003 al 2009 no salió de la liga que le hizo más feliz, la italiana, más que para una temporada en el Ostende belga. Tuvo algunos problemas físicos más y no fue un jugador especialmente destacado, pero llegaría a debutar en la Euroliga con la Benetton de Treviso y repetiría con el Olimpia de Milán.

Por lo que se lee en su perfil de Linkedin, desde el 2009 está en el mundo del marketing dentro de los medios de comunicación, trabaja para una gran empresa como Comcast y vive en la zona de Atlanta. Según destaca de sí mismo, tiene talento para “la evaluación rápida y adaptarse a situaciones de competición”. “Diplomático y con tacto con personas de todas las profesiones y personalidades. Preparado y competente con capacidad demostrada para entender las diferencias culturales. Excelentes habilidades para construir equipos de trabajo”, añade, además de destacar su “italiano fluido”.

En la actualidad.
En la actualidad.