Fulgencio Casanova: ‘Ful’, positivo pese a todo

Fulgencio Casanova: ‘Ful’, positivo pese a todo

Javier Ortiz Pérez

Muy joven con el Caja San Fernando (Foto: Solobasket).
Muy joven con el Caja San Fernando (Foto: Solobasket).

Fulgencio Casanova. Sí, Fulgencio. Como se puede intuir, es una tradición familiar (tatarabuelo, bisabuelo, abuelo, padre) que ha heredado. “Cuando tenga un hijo con mi pareja, soy consciente de que tendré que llevarla a cenar una noche y tratarla genial para convencerla”, dice, entre risas, sin mucho convencimiento de que vaya a tener éxito. Es un tipo de un gran humor, muy positivo, al que todo el mundo llama ‘Ful’.

En 2016 cumplirá 30 años un jugador que pudo haber sido grande pero que se quedó en el camino, como tantos otros, por culpa de las lesiones. No es una valoración gratuita: fue internacional en categorías inferiores, compartiendo pista con ‘Chacho’ Rodríguez, Sergio Llull y Carlos Suárez, entre otros. Sus cualidades (“yo era todo velocidad y tiro”) eran muy apreciadas. Todavía sigue en activo, en el Por Huelva de Liga EBA, pero con otras miras distintas después de destrozarse cada una de las dos rodillas de forma casi consecutiva.

“Tenemos un equipo de amigos”, resume sobre su vida deportiva actual. “Solo entrenamos martes y jueves. Y el fin de semana, nos divertimos jugando”, añade. La pasada campaña, este alero de 1,95 promedió 14,5 puntos y 6,5 rebotes en 31 minutos. Sí, se sigue divirtiendo.

Originario de Coria del Río, parecía desde niño predestinado para jugar al baloncesto. Su padre, Fulgencio (fue su primer entrenador), y su madre, Rafaela, se conocieron en las canchas, ya que ambos lo practicaban en la zona de Sevilla. Y sus hermanos, Rafael y Marina, también han jugado. El chico, de hecho, sigue en Florida Tech, en la NCAA 2. “Ya es mejor que yo. Físicamente es un portento. Técnicamente todavía le falta”, comenta ‘Ful’.

Formado desde siempre en las categorías inferiores del Caja San Fernando (actual Baloncesto Sevilla), hasta fue campeón de España junior en 2003 ante el Joventut de Rudy Fernández, MVP del torneo. Y llegó el momento culminante con el debut en la máxima categoría un 27 de noviembre del 2004 ante el Tenerife. “El partido estaba ya decidido y Velimir Perasovic me dijo que saliera. Lo primero que pensé cuando lo hice fue que el primer balón que cogería, iría para adentro como fuese. Y así lo hice. Me hicieron falta y metí los dos tiros libres. Fue muy emocionante porque mucha gente se puso a gritar ‘Casanova, Casanova’ y estaba en la grada mi familia”, recuerda.

Con Rafa Vidaurreta y Fernando Romay, recogiendo un premio ganado en ‘3x3’.
Con Rafa Vidaurreta y Fernando Romay, recogiendo un premio ganado en ‘3x3’.Con Rafa Vidaurreta y Fernando Romay, recogiendo un premio ganado en ‘3x3’.

No habría un segundo partido, desgraciadamente. La temida ‘triada’ apareció en su vida y estuvo seis meses de baja. Siguió integrado en la cantera sevillana durante un tiempo, pero cuando voló lejos la suerte tampoco le acompañó. Firmó por Burgos, pero no llegó a debutar a nivel oficial por una nueva y grave lesión en la otra pierna.

Se recuperó y pudo volver a jugar, pero sin pasar de Plata y EBA. “Me lo replanteé todo. Tuve una época triste, pero sé que no fue culpa mía lo que ocurrió. Hay muchas personas que han pasado por cosas peores, tumores y demás. Además, soy una persona de carácter y tuve el apoyo de mi familia. Cualquiera que haya sido jugador me entiende”, apunta.

¿El presente? Demuestra ser muy hiperactivo: terminó la carrera de Administración y Dirección de Empresas y, además de ‘matar el gusanillo’ de la canasta en Huelva, es gerente de una empresa por las mañanas, prepara una oposición a policía local y maneja otro proyecto a nivel laboral.

Con el número 11, tras un partido en Huelva con familia y amigos.
Con el número 11, tras un partido en Huelva con familia y amigos.