Richard Coffey: Un ‘undersized’ en Cáceres

Richard Coffey: Un ‘undersized’ en Cáceres

Javier Ortiz Pérez

En uno de sus siete partidos con el Cáceres (Foto: El Periódico Extremadura).
En uno de sus siete partidos con el Cáceres (Foto: El Periódico Extremadura).

En la ficha de Richard Coffey en acb.com consta como 2,04 de estatura. Suele decirse que jugadores, clubs y agentes exageran unos centímetros las alturas, pero su caso es realmente flagrante. Esos 2,04 que se anunciaron cuando iba a llegar a España quedaban en un 1,98… si acaso.

Aquello ocurrió al principio de la temporada 92-93 en Cáceres, adonde llegó como sustituto temporal del venezolano César Portillo, lesionado. Le costó adaptarse a una competición que era y es exigentísima, sobre todo en posiciones interiores. Peleón y voluntarioso, pero claramente ‘undersized’ para un ‘4’, promedió 13 puntos y 8 rebotes en 35 minutos en pista a lo largo de siete partidos. Parece claro que se hubiese quedado de haber tenido mejor rendimiento, ya que Portillo tampoco siguió en la plantilla pese a que estaba recuperado de su dolencia. El puesto se lo acabaría quedando el inconmensurable Kenny Green en lo que fue su primer trabajo en España.

Después, Coffey, que dos temporadas antes había pisado sucintamente la NBA (1,3 puntos y 1,5 puntos en 6,2 minutos repartidos en 52 partidos con los Wolves), pasaría el tiempo entre la CBA, Japón y Turquía, donde parecía conservar buen cartel de una experiencia anterior en el Cukurova Estambul.

En el 2007 le contacté para una entrevista en un blog sobre baloncesto cacereño que mantenía llamado Bujacocesto (me acabé quedando ese nombre para Twitter, dicho sea de paso). En ella contaba que le gustó mucho jugar para Cáceres aquella semana porque le recordaba por dimensiones a su ciudad natal, Aurora, en North Carolina. “Me encantaban los aficionados por su pasión y porque le daban mucha energía a nuestro juego. Era estupendo jugar ante ellos, la verdad”.

Imagen actual.
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Vivía (y sigue haciéndolo) en Minneápolis, un lugar que le cautivó, pese a sus bajas temperaturas, desde su época en la Universidad de Minnesota. “Mi pasión es entrenar a chicos jóvenes, que es lo que he estado haciendo desde 1997. También he entrenado a gente más mayor, organizando campus y comentando partidos por televisión de la Universidad de Minnesota. Me dedico a dar charlas de motivación y he sido árbitro de baloncesto. Me encanta ser marido y padre y ver a nuestros hijos sacar muy buenas notas en el colegio y teniendo buenas actuaciones también en deportes como el baloncesto. Aparte del basket, me encanta jugar al golf y he participado en algunos torneos benéficos”, añadía.

Ya entonces comentaba lo que continúa siendo su gran actividad: el mundo de las ventas de grandes empresas, “dirigiendo equipos de gente. Los sectores en los que he trabajado son el material de oficina y las industrias de limpieza”. Planeaba tener su propia empresa, lo que acabaría consiguiendo (Richard Coffey Unlimited, se llama), y sacar su propia línea de prendas deportivas. Sus tres hijos, Sydney, Nia y Amir, se han convertido en prometedores baloncestistas de universidad y ‘high school’, sobre todo el último de ellos, un escolta de 1,98 disputadísimo por varios ‘colleges’ a nivel nacional.

Según el perfil actualizado de Richard en LinkedIn (aunque esto a veces es también como las alturas oficiales de los jugadores), no parece irle mal ocho años después, ofreciendo entusiásticamente sus servicios. Por cierto que ahí cuenta algo que hasta ahora no se sabía por aquí: estuvo tres años (no especifica cuándo) en el ejército estadounidense.

Amir Coffey (Foto: USA Basketball).
Amir Coffey (Foto: USA Basketball).