Sergio Luyk: Tributo eterno

Sergio Luyk: Tributo eterno

Javier Ortiz Pérez

Con el Real Madrid.
Con el Real Madrid.

Tardaba ya aquí el momento de recordar (aunque nadie que le conoció le haya olvidado) a Sergio Luyk, fallecido el 30 de marzo del 2008. Todavía no había cumplido los 37 años, lo que resulta especialmente desolador. El cáncer se lo llevó como a tantos otros. Él dejó la impronta de buen tipo y un deportista excelente, que supo lidiar bien con el hecho de ser hijo de una macro leyenda como su padre, Clifford.

Luyk hijo fue un jugador medio de la competición española, a la que había llegado después de un largo periodo completando su formación deportiva y académica en Estados Unidos, primero en un ‘high school’ de Kentucky y después en la mítica universidad de Saint John’s. En la 95-96 desembarcó en el Forum Valladolid un alero alto que destacaba sobre todo por su tiro exterior, aunque no le faltaba capacidad de lucha para fajarse por todos los balones.

No era a esas alturas un desconocido aquí, ya que había sido convocado por las categorías inferiores de la selección española durante varios veranos. Tras tres temporadas en Pucela con momentos bastante brillantes, consiguió un puesto en el Real Madrid de la temporada 98-99. Aquello se supone que fue la culminación de un sueño. Apenas consiguió ver a su padre jugar en la pista de la Ciudad Deportiva, pero sí le cupo el honor de ser entrenado por él en aquella campaña.

Después estuvo año y medio en el Breogán, siendo sus últimos partidos como profesional en el Evreux francés en el 2001. Totalizó 193 en la ACB con 5,8 puntos y 2,6 rebotes en 18 minutos. Abandonó pronto, en la treintena, para centrarse en otros proyectos profesionales y personales, aunque no dejó de lado el balón porque a veces acudía a jugar con los veteranos del Real Madrid.

La vida de Sergio se apagó demasiado rápidamente. En noviembre del 2007, aquejado de fuertes dolores de espalda, acudió al médico, que le descubrió un angiosarcoma, un cáncer poco común que viaja a través de los vasos sanguíneos. Su lucha posterior contra ello fue inútil, ya que se había extendido, y se marchó apenas cinco meses después.

En acción el Breogán.
En acción el Breogán.

Las muestras de condolencia fueron numerosas, empezando por la propia Asociación de Clubes de Baloncesto a través de su presidente, Eduardo Portela. “Todos sabíamos que estaba regular, pero es un palo, era muy joven y tenía toda la vida por delante. Había superado dos o tres crisis en los últimos meses y, de hecho, los médicos no se explicaban de dónde sacaba la fuerza, pero en su vida siempre ha sido así, ha luchado por todo y con lo que me quedo es que siempre lo hacía con una felicidad por delante que era de alabar”, indicó Alberto Herreros, con el que había compartido pista en el Real Madrid.

“Es un golpe brutal para el baloncesto en general, y para su familia en particular. Hace dos meses recibí un mensaje suyo en el que decía que no se iba a rendir y que tenía muchas ganas de vivir”, comentó José Luis Sáez, presidente de la Federación Española, quien apuntó que “desgraciadamente esto no ha sido posible”.

En Valladolid, el tributo que se le hizo poniendo un ramo de flores en una silla del banquillo local fue encabezado por sus excompañeros Mike Hansen y Lalo García, entonces director deportivo del club y fallecido también recientemente. Da escalofríos leer sus declaraciones entonces: “Fue un compañero diez. Era un chico con una gran vitalidad, al que le gustaba vivir la vida al cien por cien. Me siento dolido porque, aunque éramos conscientes de que padecía una enfermedad muy delicada, cuesta admitir que un chico de 36 años, deportista, se vaya así”.

Ya retirado, antes de un partido de veteranos.
Ya retirado, antes de un partido de veteranos.

No se te olvida, Sergio.

Homenaje antes de un partido, en abril de 2008.
Homenaje antes de un partido, en abril de 2008.