Marko Tusek: Del estrellato al desastre

Marko Tusek: Del estrellato al desastre

Javier Ortiz Pérez

Festejando una victoria con Unicaja.
Festejando una victoria con Unicaja.

Helados nos quedamos hace unos meses cuando Gigantes.com lo contaba de la mano de Chema de Lucas: Marko Tusek, otrora uno de los mejores jugadores eslovenos y que llegó a militar en el Unicaja y el Menorca, sufre unos terribles problemas personales y de salud. En fin, una auténtica bajada a los infiernos.

Tusek fue una auténtica estrella a nivel continental y un pívot adorado en su país, uno de esos ‘4’ abiertos que hacen mucho daño si entran en racha. Llegó a jugar una liga de verano (1998) con los Chicago Bulls, aunque no se quedaría. Posteriormente, construyó una sólida carrera en Italia, entre Rímini, Pésaro y Roma.

Fue iniciada la campaña 2006-07 cuando entró, ya ‘treintañero’, en el Unicaja sustituyendo ni más ni menos que a su compatriota Erazem Lorbek, que no acababa de dar todo lo que indudablemente tenía dentro en Málaga. Tusek simplemente cumplió, estando bastante peor la siguiente campaña en Menorca, cuando fue cortado tras cinco encuentros. En total, 22 partidos ACB y unos promedios de 6,7 puntos y 2,5 rebotes.

Tras un breve paso también por Kazán, volvió al sitio donde mejor lo hizo, Italia, prolongando su carrera hasta el 2012 saliendo a temporada por equipo: Caserta, Avelino, Varese, Cremona… Tras tres años sin jugar, en este volvió a las pistas en la modesta liga de Montenegro. La necesidad mandaba.

Aquí es donde entronca lo que comentábamos al inicio. Citando declaraciones en Ekipa24, le ha pasado de todo. “Mi primera esposa me llevó a los tribunales por la pensión alimenticia. En 2005, cuando me divorcié, le dejé básicamente todo lo que tenía: el apartamento y lo que había ganado hasta los 28-29. Se llevó el dinero de mi cuenta, cerca de 100.000 euros sin ni siquiera saberlo. Simplemente yo quería dejarlo porque las cosas no funcionaban. Hasta que tuve dinero para pagar, todas las cosas iban bien. Ahora, hace que no he visto a mi hijo durante muchos años. Mi ex mujer dice que no puedo verle y le ha contado a la policía que no pago la pensión. No puedo ir a Eslovenia. Si vuelvo probablemente iría a prisión. Me están buscando”, cuenta.

Recién llegado a Menorca en el 2007.
Recién llegado a Menorca en el 2007.

Afirma vivir “muy humildemente, en una situación que nunca habría imaginado. Invertí mi dinero donde no debía. Todo el mundo trata de hacer algo después de dejar de jugar para poder vivir el resto de tu vida. Yo invertí en inmuebles y servicios de atención médica, pero no funcionó. Cuando pago todas las facturas nos quedan 300-400 euros para vivir”.

Las malas inversiones no fueron el único problema. También el juego, según reconoce. “Aposté mucho en mi carrera. Iba a los casinos. Perdí mucho dinero allí, sólo puedes perder dinero allí. No apostaré jamás”.

Intentó volver al baloncesto “para ganar algún dinero, pero aquí en Montenegro no hay dinero para el basket. Solo el Buducnost. Ellos pensaban que yo era rico. No esperaba mucho, solo ponerme en forma para ir a Asia o a Kuwait como Marko Milic y ganar un buen último contrato. Pero entonces mis problemas de salud reaparecieron: la arritmia que sufrí en 2005 cuando me divorcié. Los médicos me han dicho que no puedo jugar con ella. Quiero tratar de entrenar o ser agente. He llamado a todo el mundo porque tengo el título de entrenador pero la situación no es buena. Si fuera asistente en cualquier lado conseguiría 100 o 200 euros al mes pero con este dinero no puedes vivir fuera de casa”.

 “Cuando tenía dinero compre tres inmuebles en Montenegro. Tengo dos apartamentos y una oficina pero no puedo venderlos. No hay interés. Tengo una clínica para curar hemorroides. Consigo 500 euros al mes con ello para pagar las facturas. Tengo un coche pero no puedo asegurarlo. Mi hermana me ayuda mucho, si no financieramente me manda algunos vestidos para el niño. Igual mi hermano. Nunca voy a pedirles ayuda. Prefiero pedir por las calles. Voy a salir de esta crisis solo. Estamos en años difíciles, pero esto va a terminar pronto”, dice.

Hay un halo de esperanza final en sus palabras: “Estoy en problemas, pero sé que lo superaré. Incluso en esta situación, soy feliz”.

Imagen reciente (Foto: Iva Mandić/Dnevne novine).
Imagen reciente (Foto: Iva Mandić/Dnevne novine).