Diego Osella: Una leyenda argentina

Diego Osella: Una leyenda argentina

Javier Ortiz Pérez

Alicante 2000-01.
Alicante 2000-01.

Un auténtico mito del baloncesto argentino pasó con más pena que gloria por Alicante en la temporada 2000-01: Diego Marcelo Osella. Lo hizo ya superados los 30 años y su aportación (6 puntos y 3 rebotes) le llevó a ser cortado a mitad de año por Dusan Jelic. Aun así, y si se le buscaba como ‘chivo expiatorio’, no funcionó, ya que el Lucentum –denominado Proaguas Costablanca entonces-- acabó bajando igualmente.

Llegó a decir que había perdido la ilusión por el baloncesto y la salida fue amistosa. Sin embargo, y con cierta distancia, siempre está bien haber tenido a jugadores así, que son venerados en sus países de origen. En el caso de Osella, atesora unos números de impresión en la Liga Nacional de Baloncesto: seis veces campeón con Atenas de Córdoba (el club en el que pasó la mayor parte de su carrera) y líder histórico en partidos jugados, rebotes y tapones. Además, es el tercer máximo anotador.

Obvio (como dirían los propios argentinos) que llegó ya en un momento en el que no podía ayudar tanto como en su mejor época, pero aún así permaneció diez años más sobre las canchas. Se retiró en la 2010-11 jugando para Sionista de Paraná, a punto de cumplir los 42.

También conocido como ‘La torre’ o ‘El eterno’, tuvo después de Alicante otra pequeña etapa europea, en la 2002-03 con el Varese. Los amigos de Lucentumblogging recogen una entrevista en la que habla sobre lo diferente que fueron sus dos experiencias en nuestro continente. “La primera no fue buena, en España no me sentí bien. A veces caes en un buen momento, como en Atenas, que jugué desde el primer partido. En España fue todo lo contrario y yo volví muy mal. Después, en Italia, me fue bien. Jugué algunas veces bien, otras mal. Realmente fueron dos etapas distintas”, afirmaba. Eso sí, decía no arrepentirse: “Uno aprende. Después de tantas cosas que me salieron bien, no me arrepiento por un año que me hayan salido mal. Uno tiene que tomar todo lo bueno y lo malo que te puede pasar”.

En acción con el Atenas de Córdoba.
En acción con el Atenas de Córdoba.

En la selección argentina, en la que llegó a ser referente interior, tuvo la mala fortuna de no haber vivido directamente los éxitos de la ‘generación dorada’. Aún así, se apuntó los Juegos Panamericanos de 1995 y el Campeonato Suramericano del 2001.

“Siempre fui un jugador de equipo. Lo que aprendí de los grandes jugadores que tuve al lado fue que jugar en equipo te lleva a conseguir cosas. Cuando salí campeón con los equipos que jugué fue porque teníamos justamente un equipo bárbaro, en el cual nos apoyábamos entre todos. Eso es lo que uno disfruta. Jugar y dar lo que uno puede”, decía en una entrevista tras su retirada. En ella destacaba que lo más importante para un jugador no debería ser anotar: “Algunos lo tienen muchos más fácil que otros y otros tienen una mayor responsabilidad para hacer eso. Pero los equipos grandes que consiguen cosas lo hacen porque están unidos. Cuando uno tiene que defender sólo a uno o a dos eso no es lo correcto. Eso, a ese equipo, no lo va a llevar a ganar campeonatos. A veces te toca un año o dos ser goleador (anotador) o ser mejor que otro compañero. Pero al final el equipo es lo más importante que hay”.

“Es un mundo realmente hermoso. Ojalá que mis hijos puedan seguir esta carrera y jugar a este deporte tan sano. Uno disfruta mucho. El básquet es mi vida y lo ha sido durante mucho tiempo”, concluía. En Alicante le vieron jugar.

Imagen del 2011, al retirarse (Foto: Bahiabasket.com).
Imagen del 2011, al retirarse (Foto: Bahiabasket.com).