Alvin Jones: Único (y disperso) luxemburgués

Alvin Jones: Único (y disperso) luxemburgués

Javier Ortiz Pérez

En su presentación con el Lleida.
En su presentación con el Lleida.

En Alvin Jones reside un dato llamativo: es el único jugador luxemburgués que ha jugado en la historia de la Liga Endesa. Bastante es si se repara en el dato de que se trata de un pequeño país de apenas medio millón de habitantes y que allí la tradición baloncestística no es muy allá.

Además, tampoco es luxemburgués-luxemburgués. Su padre era un jugador profesional norteamericano que estuvo radicado en el país en los años 70. Jones jr. se crió en USA, desarrollado sus grandes cualidades en la Kathleen high school de Florida y en Georgia Tech. Y eso que su deseo era más bien jugar al fútbol americano. En el ‘draft’ del 2001 fue segunda ronda por los Sixers (número 56), que le dieron 23 partidos la siguiente campaña (1,1 puntos en 5,5 minutos…).

¿Grandes cualidades? Sí. 2,11, bastante coordinado, contundente, con toque para el tapón. Entonces… ¿por qué no triunfó en el baloncesto a ese nivel? Parece que era un jugador bastante disperso. O ese aroma dejó por aquí, en los tres equipos españoles en los que estuvo: Caja San Fernando 2003-04 y Valencia y Lleida 2004-05.

Hay un curioso reportaje en El País que explica todo esto. Se titula “Las dos caras de Alvin Jones” y en él se citan varios testimonios.  “Tuvo muchos problemas. No nocturnos, pero sí de integración. No le gustaba entrenarse. Era un poco indisciplinado. En el campo hacía lo que quería y en los viajes iba siempre solo. No tenía casi amigos”, comentaban desde Sevilla. Tras ser expulsado de un entrenamiento por Pablo Laso, entonces entrenador del Pamesa, el director deportivo del club, Manolo Real, lo justificaba: “Sabíamos lo que se decía de él, pero creemos que ya no es así. Salta al sentirse agobiado. Eso es lo que le pasó”.

Intentando hacerse un hueco con el Pamesa Valencia.
Intentando hacerse un hueco con el Pamesa Valencia.

El propio Jones también hablaba: “He cambiado. Ahora me preocupo más por mi cuerpo y mi condición física. Trabajo para encontrarme bien y estoy muy centrado. Ni he tenido tiempo de ver la ciudad”. Aquello fue en octubre del 2004 y al poco tiempo fue cortado, encontrando acomodo en Lleida, en principio hasta final de temporada. Pero no llegó a concluir ese contrato. “No ha ayudado nada, ni en ataque, ni en defensa, ni en el vestuario, ni en integración, absolutamente en nada”, dijo de él su entrenador en el conjunto catalán, Paco García, que llegó a calificarle de “mercenario”. 9 partidos en La Fonteta y 6 en Barris Nord, a los que habría que añadir los 24 del año anterior en Sevilla. Sus promedios, 4,7 puntos y 5,1 rebotes en 18 minutos.

Llegó a debutar con la selección luxemburguesa y tuvo varios años más de acá para allá en Europa sin mucha trascendencia (Colonia en Alemania, CSKA en Bulgaria) hasta su retirada en la 2007-08 con el Torku Konyaspor turco. Apenas 30 años y mucho potencial desperdiciado, como ocurre tantas y tantas veces.