Marcus Goree: Una estrella en amarillo

Marcus Goree: Una estrella en amarillo

Javier Ortiz Pérez

Lanzando con el Gran Canaria.
Lanzando con el Gran Canaria.

Seguramente, uno de los mejores norteamericanos llegados a Europa en este siglo. Marcus Goree, al igual que otros casos flagrantes, nunca disputó un solo minuto en la NBA. Ni falta que le hizo. Es fácil suponer que rechazó contratos en su país para seguir aquí, donde fue muy dominante en varios países con su tremenda conjunción entre atleticismo y talento natural. Un jugador de poste que fue añadiendo cada vez un tiro de media y larga distancia importante.

En España, también. Goree jugó en el Gran Canaria en la temporada 2003-04, lo que le sirvió para relanzar su carrera después de un año en el Maccabi de Tel-Aviv con menos protagonismo del que deseó, en parte por una pubalgia que arrastró (aún así, ganó liga y copa con el conjunto hebreo). Tras cuatro años en West Virginia, su primer equipo en el ‘Viejo Continente’ había sido el Le Havre francés (2000-01). De allí pasó al Frankfurt Skyliners y al propio Maccabi.

Formando una pareja interior demoledora con Fran Vázquez, de amarillo lo hizo realmente bien, como indican sus números: 17,3 puntos y 8,6 rebotes. El objetivo era hacer olvidar a un tipo tan fiable como Larry Lewis y lo consiguió bastante bien. Se ve que estuvo a gusto aquí. También es que escogió un lugar estupendo. “España estuvo muy bien para mí. Me encantó la gente y el país era tranquilo. La competición era la mejor de Europa”, comenta hoy en día.

A nivel global, el equipo consiguió el objetivo de meterse en los ‘playoffs’, aunque fue eliminado en cuartos de final por el Barcelona.

Hace unos meses, cuando el ‘GranCa’ abandonó el Centro Insular de Deportes para marcharse al nuevo y lujoso pabellón, también fue entrevistado preguntándole por sus recuerdos del viejo recinto. “Es complicado quedarse con un único momento de mi temporada allí porque fue un gran año. Obtuve la experiencia necesaria para seguir mi carrera en Europa”, indicó. “El CID era diferente y sorprendente, con el entusiasmo de una afición que reconocía siempre el esfuerzo del equipo”, añadía, asegurando que llegó a pensar en volver al equipo canario antes de retirarse.

Machacando en el CSKA.
Machacando en el CSKA.

Después de pasar por Las Palmas de Gran Canaria, se convirtió también en un jugador muy querido en la Benetton de Treviso (tres años). Desde allí, al CSKA de Moscú, Triumph, PAOK… Hasta el 2013 tuvo sitio en el Cholet y, posteriormente, en el Aguada uruguayo, ya con 37 años y tirando más de calidad que de físico en una competición de no muy alto nivel.

Acaba de abandonar el baloncesto e iniciar una nueva vida en la ciudad en la que nació, Dallas, con su familia (tiene cuatro hijos, tres chicos y una chica). Con excelente humor, cuenta que está preparando la apertura de un restaurante, un ‘sports bar’, como llaman allí aquellos con muchas pantallas de televisión para ver partidos. Se va a llamar ‘Hoops restaurant’, en referencia a lo importante que ha sido el baloncesto en su vida. “Si alguien pasa por Dallas, ¡que venga!”, exclama.

Imagen actual.
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