Howard Wright: Un alto (en los dos sentidos) ejecutivo

Howard Wright: Un alto (en los dos sentidos) ejecutivo

Javier Ortiz Pérez

 Con el Atlético de Madrid.
Con el Atlético de Madrid.

Si hubiese que hacer un ‘ranking’ entre los ex jugadores de la actualmente denominada Liga Endesa sobre quién ha tenido más éxito en su vida posterior al baloncesto, habría que considerar seriamente a Howard Wright para el primer puesto. No, no es poca cosa ser vicepresidente de un gigante de la informática como Intel Corporation. Muchos de los que leéis este artículo lo hacéis en ordenadores con procesadores fabricados por esta compañía.

Pues bien, Wright, formado en la prestigiosa universidad de Stanford, es uno de sus jefazos. Y pasó por España con más luces que sombras, aunque también hubo alguna, claro. Lo primero que llama la atención es que no se trataba de un jugador ‘cerebral’, aunque fuese listo jugando. Se trataba más bien de un defensor y reboteador, un especialista cualificado en el trabajo sucio. En ataque no se complicaba y siempre aseguraba sus lanzamientos (56% en tiros de dos). Eso lo hacía fantásticamente, aunque tampoco hay que pasar por alto sus tremendos problemas con los libres. Su 43% es francamente sonrojante.

Su primera aparición por aquí fue en el fallido proyecto del Atlético de Madrid-Villalba. Sustituyó a Shelton Jones iniciada aquella campaña 90-91 porque el equipo necesitaba más fortaleza interior. Llegaba después de disputar un puñado de partidos con Hawks (4), Magic (8) y Mavericks (3) persiguiendo un sueño NBA que no cuajaría. Tras pasar por la CBA, Francia e Italia, volvería a intentarlo en la 92-93 con el equipo de Orlando (4 partidos), pero nada.

En Europa sí se podía ganar muy bien la vida, como demostró en el Festina Andorra, donde se convirtió en uno de los ‘currantes’ más eficientes de la competición. El Joventut, aunque de rebajas a nivel económico, le fichó en la 94-95, en aquel equipo deprimido tras ser campeón de Europa. Él perdió la confianza y fue sustituido antes de concluir la campaña, pero en la 95-96 volvió a mejorar  con el Murcia. Su dúo bajo tableros con Bobby Martin dio miedito. Acababan así 105 partidos en España con 15 puntos y 7,9 rebotes en 34 minutos.

En el Murcia.
En el Murcia.

Su recta final en el baloncesto la pasó en Japón, seguramente ya con un ojo puesto en el futuro. Completó su formación y fue engordando un gran currículum en el mundo de los negocios tecnológicos hasta que se incorporó a Intel en febrero de este año. También dirige una fundación que realiza obras benéficas llamada Pro Kids en el entorno de San Diego, su ciudad natal.

¿Qué nos cuenta? Ha sacado un ratito dentro de una apretada agenda para respondernos. “Me encantó mi paso por España. Estoy muy agradecido por lo que ocurrió”, empieza diciendo. De Villalba recuerda sobre todo haber compartido pista con Walter Berry, “una absoluta máquina de anotar”. Andorra lo considera su “año favorito”. “El entrenador Eduardo Torres y los jugadores nacionales eran excepcionales”, resume. Sí reconoce los problemas cuando vistió de verdinegro: “Jugué terriblemente mal y además varios de nuestros hombres claves se lesionaron”.

En Andorra, el 4 de marzo de 1994, nació su hija, Alyssa, alumna también de Stanford, que habla español con fluidez e incluso ha estado estudiando en Madrid. “Intentamos venir cada dos años de vacaciones. Es un país fenomenal”, asegura. Howard Wright también ha vuelto por cuestiones laborales a España, a congresos sobre novedades de alta tecnología, sobre todo en el campo de la telefonía móvil.

“Mi vida es infinitamente mejor gracias a pasar varios años como jugador en vuestro país”, remarca. El mejor resumen posible, ¿verdad?

Con su hija Alyssa en Barcelona, recientemente.
Con su hija Alyssa en Barcelona, recientemente.