Quique Suárez: Asentado en Logroño

Quique Suárez: Asentado en Logroño

Javier Ortiz Pérez

Celebrando el ascenso a Oro con el Clavijo.
Celebrando el ascenso a Oro con el Clavijo.

Quique Suárez debutó en la máxima categoría en la temporada 2002-03 con el Real Madrid, con el que también tendría una participación testimonial en la siguiente. Luego se ha distinguido más bien por ser un ‘todoterreno’ en las categorías FEB. Él mismo, que se confiesa seguidor de esta página, nos narra su trayectoria, ya con un pie y medio en la retirada como profesional, a los 32 años.

“La pasión por el baloncesto me viene en la sangre. Mi padre fue jugador, árbitro y entrenador por ese orden. Llegó a pitar en la antigua Primera B. Al poco de nacer yo, dejó de arbitrar para luego más tarde entrenar en mi colegio. Él me inculcó el espíritu competitivo que siempre ha caracterizado mi juego. Desde pequeño tengo fotos con el balón de baloncesto en las manos, mis inicios fueron en el equipo del colegio con 7-8 años.

En la cantera del Real Madrid, viéndolo ahora con mayor perspectiva la verdad que fue todo un lujo poder formarme con grandes entrenadores y con jugadorazos, esa competencia interna y muy sana nos hizo a todos mucho mejores, tengo muy buen recuerdo, por supuesto a nivel técnico-táctico pero sobre todo a nivel humano, tengo que destacar a Tirso Lorente en este aspecto y eso que en su día no entendía muchos de sus métodos. Con el tiempo he visto que todo lo que hacía era para hacerte mejor. Ojalá le hubiera hecho mucho más caso. Coincidí con Lampe, Hernández Sonseca, Dani López, Nadeau, Batista y otros no tan conocidos, pero con una calidad enorme, que por unas cosas u otras no llegaron a profesionales, como Rafa Velázquez, Juan Gil, Férriz, Jorge Campillo, etcétera.

También guardo un grato recuerdo de la época que compaginaba entrenamientos con el primer equipo de Alberto Herreros, Elmer Bennett, Roberto Nuñez, Lucas Victoriano, Antonio Bueno. Fueron muy cercanos y me ayudaron mucho. Al igual que Izqui, Chus Mateo, Lamas, Trapero, el fisio Samu, Pepe Blanco... De hecho muchos siguen en el club a día de hoy.

Foto de su perfil de Twitter, @quique19suarez
Foto de su perfil de Twitter, @quique19suarez

Debuté en ACB contra Cáceres. Un minuto y 24 segundos. Dos bolas que toqué y las dos las tiré, demasiado descaro quizás pero bueno en ese momento me salió así, también ayudó que el partido estuviera resuelto, recuerdo tener las manos completamente heladas y al ver que ibamos ganando de 30 puntos empecé a calentarlas para no salir helado. Era el primer partido de la temporada y habíamos hecho una pretemporada rara con pocos jugadores y sin Javier Imbroda, por culpa del Mundial de Indianapólis pero Izqui y Chus me dieron mucha confianza en toda la pretemporada y eso que fui el último canterano en subir con el primer equipo, cuando salió Alberto Angulo, pero después se iban incorporando los internacionales y seguían contando conmigo. Supongo que estarían contentos con mi rendimiento.

Luego, mi carrera se ha desarrollado mayoritariamente entre las ligas LEB, como jugador ambicioso me hubiera gustado poder jugar en ACB pero en aquel momento era complicado asentarse siquiera en ligas LEB. El jugador joven no tenía tantas oportunidades como tiene ahora, había verdaderos equipazos en LEB y el salto a ACB era mucho más complicado, con la crisis los jóvenes tienen ese salto más cercano, muchos clubs sin poder económico tiran de jugadores de casa.

Estoy satisfecho. He vivido muchas experiencias que no podría haber disfrutado si no fuera por el basket y he conocido a muchísima gente interesante que me ha aportado mucho. La crisis ha hecho que me haya apartado antes de tiempo del baloncesto profesional. Creo que todavía me queda mucho basket, pero las circunstancias y las condiciones que tienen a día de hoy las ligas LEB me han llevado a tomar esta decisión.

En Logroño encontré la estabilidad deportiva que todo jugador necesita. Llegué un poco de carambola por la lesión de David Mediano y me quedé cuatro años en el Clavijo y a día de hoy sigo viviendo aquí. Siempre estaré agradecido a Jesús Sala por traerme y a Manolo de Miguel, siempre confiaron en mí. Es una ciudad muy cómoda, pero a la vez con mucho ambiente. Aquí he encontrado mi sitio. En Logroño he jugado mi mejor baloncesto, y estoy muy contento de haber crecido con el club, sobre todo la temporada 2010-2011 donde fuimos campeones de Liga y Copa y conseguimos el ascenso en Mallorca, en un partido que nunca olvidaremos ninguno de los que estuvimos allí. 103-106 sin prórroga en casa del rival directo, donde ellos nos anotan 22 triples, una auténtica barbaridad. Pero ese año conseguimos creer que podíamos ganar cualquier partido, con remontadas increíbles.

Es díficil definirse a uno mismo, pero me considero un jugador completo, sin ser muy destacado en ninguna faceta pero puedo hacer un poco de todo. Quizá no ser más especialista haya hecho que no haya jugado más arriba. Lo que más destaco de mi juego es mi carácter competitivo y luchador, nunca he tenido miedo a jugar los balones importantes y siempre me han motivado esos partidos calientes donde había en juego algo más que un simple partido de liga. Me considero un ganador y sufrí muchísimo en mi año en Navarra por esa circunstancia, por suerte no estoy acostumbrado a perder y nunca lo he llevado nada bien.

Este último año estuve esperando ofertas para seguir mi carrera, pero las que llegaron eran completamente insuficientes para considerarse baloncesto profesional, por tanto decidí enfocar mi vida laboral hacia otros caminos, estoy preparando oposiciones. Mientras tanto entreno unos chavales del Clavijo y sigo formándome como entrenador. El baloncesto siempre va a estar en mi vida de una manera u otra. Y la verdad que le estoy cogiendo el gustillo a esto de entrenar”.