Charles Smith: Terrorífica ‘Araña’

Charles Smith: Terrorífica ‘Araña’

Javier Ortiz Pérez

Máximo anotador de la Euroliga con el Scavolini en 2005.
Máximo anotador de la Euroliga con el Scavolini en 2005.

Pocas veces un mote ha sido tan adecuado como el de ‘La Araña’ para Charles Smith.  Sus largas extremidades, sobre todo los brazos, marcaban claramente su juego a nivel defensivo y ofensivo. Y, por descontado, era un tipo que ‘picaba’ cuando tenía oportunidad mirando al aro. Aquí claramente tuvo éxito, participando en la Liga que ganó el Real Madrid en el 2007. Pero su momento más brillante había llegado unos meses antes, en la final de la ULEB Cup, cuando fue nombrado ‘MVP’ tras la victoria ante el Lietuvos Rytas. 19 puntos en 22 minutos (10 en un explosivo tercer cuarto) llevaron su decisiva firma. Increíble aquella noche en Charleroi. El Madrid llevaba doce años sin ganar un título continental.

Smith llegó a la capital de España como una muy buena apuesta de Joan Plaza. Era un jugador reconocido solo a medias a nivel internacional. Sus aventuras en la NBA no terminaron nunca de cuajar con continuidad. Primera ronda del ‘draft’ de 1997 (número 26) con Miami, en los Heat solo jugó 11 partidos, a los que habría que sumar 46 con los Clippers, 60 con los Spurs, 24 con los Blazers y 3 con los Nuggets. 5,1 puntos en 13 minutos fue su balance, siempre entrando y saliendo de la competición para ganarse la vida en la CBA y en Europa.

Al Madrid arribó ya pasados los 30. Sí, le adornaba en el 2005 un título de máximo anotador de la Euroliga con el Scavolini, pero nadie esperaba tanto de él como daría a la postre. Se convirtió en una alternativa ofensiva a Louis Bullock (12 puntos por encuentro) y sobre todo sería un muro en la primera línea defensiva, robando muchos balones que culminaba él mismo en contraataque tras un par de zancadas apenas. También podía echar una mano en la dirección de juego.

‘MVP’ de la ULEB Cup en el 2007.
‘MVP’ de la ULEB Cup en el 2007.

Renovó, pero en la segunda campaña como blanco no todo fue tan bien. Llamativo también su perfecto estado físico casi siempre. Apenas se perdió ni un solo partido por lesión. En el Efes Pilsen y la Lottomatica de Roma prolongó una carrera que dio por concluida en el 2011. “El baloncesto fue muy bueno para mí”, pone de relieve.

Es curiosa la frase con la que define su etapa en el Real Madrid: “Jugar allí era como estar encima de un escenario: todo el mundo te estaba mirando”. Según cuenta, no podrá olvidar ni el estilo de vida (“más relajado que en Estados Unidos”) ni sus visitas al Santiago Bernabéu para ver fútbol, “especially the El Classico” (dejo la frase literalmente).

Desde luego, de ego no anda mal cuando se le pregunta por su visión de sí mismo: “Yo era un jugador que podía hacer de todo, que podía afrontar cualquier desafío”.

¿Y ahora? ¿Qué hace? Vive en la texana Dallas (nació en la vecina localidad de Fort Worth, que acoge el gigantesco aeropuerto de la zona) y ha pasado del Real Madrid al ‘Real estate’, haciendo un chiste fácil. Es decir, está en el negocio inmobiliario, “manejando mi propia cartera de clientes”. Además, le gusta “pasar mucho tiempo” con su familia y “disfrutar de la vida”.

 Imagen del 2013 con su hija.
Imagen del 2013 con su hija.