Rubén Martínez: Espina parcialmente clavada

Rubén Martínez: Espina parcialmente clavada

Javier Ortiz Pérez

En su época con el primer equipo de Fuenlabrada.
En su época con el primer equipo de Fuenlabrada.

Aunque con matices, a Rubén Martínez le queda una espinita bastante clavada: no haber podido anotar ningún punto en los cinco partidos que disputó con el Fuenlabrada entre la temporada 2005-06 y la 2006-07. “Es una lástima, porque ni siquiera llegué a tirar mucho”. Sí, solamente tres tiros en unos siete minutos en total. “Es que los tres se me salieron de dentro. Estaban bien lanzados”. Lo dice un jugador que se ha caracterizado principalmente por mirar con mucho acierto y decisión a la canasta rival, por cierto.

Martínez se quitó un poco de la mencionada espina en la pretemporada pasada. Como jugaba en el vinculado del Fuenlabrada, el Viten Getafe (Adecco Plata), el primer equipo le reclamó para completar efectivos en un amistoso ante el Gipuzkoa Basket. “Pude anotar ocho  puntos. Algo es algo”, suelta.

Nunca puede saberse, pero con 29 años parece que no volverá a trenes con destino a la Liga Endesa. De hecho, además de jugar en Getafe, desde hace tres años trabaja para Telefónica nada menos que como ingeniero de telecomunicaciones, la carrera de cinco cursos que completó. Él mismo se encarga de desarmar el mito de que los estudios son incompatibles con el baloncesto profesional. “Tenemos mucho tiempo libre. Como jugador trabajas como máximo cuatro o cinco horas al día”, destaca.

Es de otra localidad madrileña, Parla. “Mis primeros pasos en el baloncesto fueron con mi padre y con mi tío, que me llevaban con ellos cuando jugaban. Luego me metieron en un equipo de mi barrio con 9 años y al final acabé federado. Aprendía rápido y con 15 años llegué a Primera Nacional”, recuerda.

Fue entonces cuando le vio el Fuenlabrada, donde estaría cinco años alternando el equipo EBA con echar una mano al ACB: “Tengo que estar muy agradecido a mi padre, que me llevaba todos los días hasta allí desde Parla, y a mi madre, que se quedaba despierta para hacerme la cena porque volvía muy tarde”.

Se convirtió entonces en un jugador peligroso en ataque. “Lo que me gusta es ser un creador de juego, penetrando y doblando el balón. En defensa, soy más de inteligencia que de piernas, de situarme bien posicionalmente”.

 Con el Viten Getafe (Foto: Laura Martín / cbgetafe.es).
Con el Viten Getafe (Foto: Laura Martín / cbgetafe.es).

Llegó entonces el momento del debut, 23 segundos contra el Ricoh Manresa el 27 de diciembre de 2005. “Fue algo testimonial, pero muy especial para mí. No era una oportunidad real, pero sí un reconocimiento”, apunta. A partir de entonces tuvo unos años de aquí y allá, en Oro (Burgos), Plata (Huelva, Plasencia, Las Rozas), Bronce (ADT Tarragona, Navalcarnero) y EBA (Canoe), esto último cuando el sueño del baloncesto profesional empezaba a desvanecerse y había que centrarse en las posibilidades laborales que le ofrecía la ingeniería. En Telefónica trabaja en la creación de redes.

Muy agradecido al apoyo que le ha prestado su mujer, Eva, en todo este proceso (“hemos cumplido un año de casados”), ahora también maneja otro proyecto: participar como directivo en un nuevo club llamado Multiparla en su localidad natal.