Ronnie Grandison: Lliria, una experiencia europea

Ronnie Grandison: Lliria, una experiencia europea

Javier Ortiz Pérez

Con Miami Heat.
Con Miami Heat.

La única experiencia en 14 años como profesional de Ronnie Grandison fuera de Estados Unidos fue en España, apenas un par de meses en el Lliria 92-93. Llegó como sustituto de Dan Bingenheimer y, con unos números poco llamativos, no pudo salvar a su equipo del descenso.

Resulta llamativo que un jugador de escaso protagonismo en la NBA (aunque sí tuvo sus experiencias) y habitual de la CBA no se atreviese más veces a ‘saltar el charco’, como suele decirse, aunque solo fuese por una cuestión económica. No era una estrella, por descontado, pero sí podía haber sido una pieza útil para determinados equipos.

Grandison, al que algunas fuentes le dan 1,98 de estatura y otras 2,03, era más bien un ‘4’ trabajador, esforzado a nivel defensivo y del rebote. Tras una carrera universitaria con tres equipos (Cal-Irvine, Tulane y New Orleans), en 1987 había sido escogido en el número 100 por Denver Nuggets, con los que no llegaría a jugar al ser el último ‘corte’ del ‘training camp’.

Entrando y saliendo de la CBA (de la que llegó a ser MVP en la 95-96), tendría experiencias al máximo nivel con Celtics (con los que disputó el recordado Open McDonald’s de Madrid en 1988), Hornets, Knicks, Heat y Hawks, totalizando 105 partidos de liga regular y 2 de ‘playoffs’ (solo tres de todos ellos como titular). Sus 8,3 minutos de media (2,4 puntos y 1,6 rebotes) hablan por sí mismos.

En ese contexto, su desembarco postrero en Lliria para formar trío extranjero con Nenad Markovic y Wayne Sappleton fue una auténtica rareza, pese a lo cual él guarda buenas frases: “Disfruté mucho de la ciudad. Podía ir andando a cualquier sitio. Me gustaba mucho el mercado, la gente y el clima era estupendo. Era una ciudad pequeñita, pero encantadora”, resume con mucha amabilidad. “La liga española era buena. Un poco diferente a las americanas, pero aún así disfruté jugándola. Es cierto que me costó un poco de tiempo aclimatarme”, añade.

En la actualidad.
En la actualidad.

En 33 minutos en pista de 15 partidos en total, sus números fueron buenos en rebotes (8,7), pero por debajo de lo que se necesitaba en puntos (10,7). Y en el ‘playoff’ de permanencia tuvo enfrente a dos ‘morlacos’ como Kenny Green y Kenny Walker que acabaron dándole la eliminatoria al Cáceres.

Grandison se define como “un tipo que trabajaba duro” en la pista. “Tenía algo de talento, pero lo que distinguía mi juego era el esfuerzo y la intensidad”.

En la actualidad, aunque nacido en California y nunca jugó en los Cavs, está radicado en el estado de Ohio. Entrena a niños y jóvenes en una academia de Cincinnatti que se lleva su nombre (y cuya web se puede visitar). Su objetivo es subir un escalón y dirigir a algún equipo de la NCAA.