Michel Morandais: Imprevisible temporero

Michel Morandais: Imprevisible temporero

Javier Ortiz Pérez

Reboteando con el Barcelona.
Reboteando con el Barcelona.

Michel Morandais conoció dos grandes ‘casas’ del baloncesto español en una misma temporada, en apenas unos meses: el Barcelona y el Estudiantes. Fue en la 2007-08, cuando empezó con un contrato temporal en el equipo azulgrana, entonces dirigido por Dusko Ivanovic, y después de su finalización fichó por el conjunto madrileño, que prescindió de sus servicios en la jornada 30.

Morandais gozaba de bastante prestigio internacional como para merecer estar en la ACB a esos niveles. Nacido en el territorio francés de ultramar de Guadalupe (como otros como, por ejemplo, Jerome Moiso), cumplía bien el prototipo de alero muy físico, fuerte en defensa y con capacidad para anotar. Con su 1,95 quizás se quedaba algo corto para ser ‘3’.

En el Palau tenía la misión de suplir a un jugador de características muy distintas como las de Alex Acker, más anotador, mientras que para el Estudiantes fue un refuerzo más útil en su lucha por escapar de los últimos puestos de la clasificación.

Su formación fue norteamericana, en la universidad de Colorado, y desde la NCAA saltó al baloncesto europeo directamente a Italia, primero al Cantú (2005-07) y luego al Nápoles (2007-08). No debutaría en la liga francesa hasta cumplidos los 30 con el Levallois-París (2009-10). Y allí sigue, con 36 años, con el Challons-Reims de la Pro-A. En la Pro-B había sido el mejor nacional de la campaña 2013-14 con la misma camiseta.

“La vida me va bien. Tengo una familia y creo que me mantengo todavía jugando a un alto nivel. Estoy centrado en el baloncesto. Quién sabe si dentro de unos años estaré entrenando o con algo relacionado con el juego”, confiesa. En esta última temporada ha estado en 9,8 puntos y 3,9 minutos.

En su equipo actual, el Challons-Reims.
En su equipo actual, el Challons-Reims.

En sus 21 partidos en la liga española (10 con el Barça y 11 con el ‘Estu’) promediaría 5,7 puntos en 18 minutos. En el Palau solamente tuvo un par de actuaciones reseñables (segunda y tercera jornada, con 15 y 18 puntos), porque justo después encadenó seis encuentros con valoración negativa. Y en el Estudiantes, su mejor momento lo firmó precisamente ante el Barça, con 21 puntos. Un jugador bastante imprevisible.

Le encantó el clima y también el modo en el que “en Madrid y Barcelona la gente vive los deportes”, comenta. “No recuerdo haber jugado en un pabellón vacío, en un pabellón silencio. Fue una gran experiencia, tanto a nivel de baloncesto como vital”, añade.

Morandais se considera “un jugador de equipo. No solamente voy a anotar, sino también al rebote. Lo que más me gusta es ayudar a que mi equipo gane”. Es uno de esos jugadores que no ha tenido suerte con su selección nacional: tanto en el Mundial del 2006 como en el Eurobasket del año siguiente estuvo preseleccionado y completó la mayor parte de la preparación, pero finalmente fue descartado.